Expecting Rain

Go to main page
It is currently Wed November 22nd, 2017, 07:39 GMT

All times are UTC




Post new topic Reply to topic  [ 147 posts ]  Go to page 1, 2, 3, 4, 5, 6  Next
Author Message
PostPosted: Fri November 23rd, 2012, 02:02 GMT 
User avatar

Joined: Sun January 11th, 2009, 19:08 GMT
Posts: 2796
Imperdible !

La granja de Maggie (Bob Dylan):
Sus canciones y poemas. Los conciertos de sus giras interminables. La historia y la actualidad de un juglar que ha hecho de su sensibilidad un referente musical y literario.

:arrow: http://carlosruizdorado.blogspot.com.ar/


Top
 Profile  
 
PostPosted: Fri November 23rd, 2012, 02:07 GMT 
User avatar

Joined: Sun January 11th, 2009, 19:08 GMT
Posts: 2796
El Tea Party Dylaniano
La Ortodoxia Dylan en español

:arrow: http://dylan-es.blogspot.com.ar/


Top
 Profile  
 
PostPosted: Mon November 26th, 2012, 13:45 GMT 
User avatar

Joined: Sun January 11th, 2009, 19:08 GMT
Posts: 2796
rockandrodri land

:arrow: http://rockrodriland.blogspot.com.ar/se ... OB%20DYLAN


Top
 Profile  
 
PostPosted: Mon November 26th, 2012, 13:54 GMT 
User avatar

Joined: Wed January 7th, 2009, 15:16 GMT
Posts: 761
Location: I'm circlin' around the Southern Zone
La Comunidad Forever Young - Comunidad Oficial de Bob Dylan en Taringa!

:arrow: http://www.taringa.net/comunidades/foreveryoung/

Hay de todo. Info, consultas, shows, juegos, etc. Algunos aportes propios también :)


Top
 Profile  
 
PostPosted: Mon November 26th, 2012, 14:35 GMT 
User avatar

Joined: Sun January 11th, 2009, 19:08 GMT
Posts: 2796
ClaudioEz22 wrote:
La Comunidad Forever Young - Comunidad Oficial de Bob Dylan en Taringa!

:arrow: http://www.taringa.net/comunidades/foreveryoung/

Hay de todo. Info, consultas, shows, juegos, etc. Algunos aportes propios también :)


gracias Claudio!


Top
 Profile  
 
PostPosted: Mon November 26th, 2012, 17:42 GMT 
Promethium Member
User avatar

Joined: Sun January 4th, 2009, 08:02 GMT
Posts: 16113
Location: South of the mountains of Madrid.
Bob Dylan's Gear http://bobdylansgear.blogspot.com.es/

Espléndido y exquisito blog desde Noia, A Coruña ....Especial para amantes de la guitarra.


Top
 Profile  
 
PostPosted: Tue December 4th, 2012, 01:02 GMT 
User avatar

Joined: Sun January 11th, 2009, 19:08 GMT
Posts: 2796
Un par de notas sobre Tempest,
(muy buenos algunos comentarios de los lectores...)

Bob Dylan alardea de músculo literario - Diego A. Manrique
http://cultura.elpais.com/cultura/2012/ ... 22286.html

De tempestades y torrentes musicales de Bob Dylan - Fernando Navarro
http://blogs.elpais.com/ruta-norteameri ... estad.html


Top
 Profile  
 
PostPosted: Tue December 11th, 2012, 05:22 GMT 
Promethium Member
User avatar

Joined: Sun January 4th, 2009, 08:02 GMT
Posts: 16113
Location: South of the mountains of Madrid.
Un pequeño artículo

http://www.rtve.es/radio/20120711/bob-d ... 5148.shtml


Top
 Profile  
 
PostPosted: Mon December 17th, 2012, 12:59 GMT 
User avatar

Joined: Sun January 11th, 2009, 19:08 GMT
Posts: 2796
Lo mejor de la entrevista en Rolling Stone...

"La gente cree que me adora, pero no es así"

http://rollingstone.es/noticias/view/la ... -con-dylan


Top
 Profile  
 
PostPosted: Thu December 20th, 2012, 01:58 GMT 
User avatar

Joined: Tue February 28th, 2006, 17:08 GMT
Posts: 85
Location: Buenos Aires, Argentina
Esta nota de Benjamín Prado donde describe exactamente a los fans de Dylan es buenísima http://www.geocities.ws/el_gramofono/curiosidades/locospordylan.html


Top
 Profile  
 
PostPosted: Thu December 20th, 2012, 02:28 GMT 
User avatar

Joined: Sun January 11th, 2009, 19:08 GMT
Posts: 2796
viva_bobby wrote:
Esta nota de Benjamín Prado donde describe exactamente a los fans de Dylan es buenísima http://www.geocities.ws/el_gramofono/curiosidades/locospordylan.html


Es excelente! tengo la revista original con esta nota, con foto de Calamaro en la tapa
gracias por el aporte!


Top
 Profile  
 
PostPosted: Fri January 11th, 2013, 16:25 GMT 
User avatar

Joined: Tue February 28th, 2006, 17:08 GMT
Posts: 85
Location: Buenos Aires, Argentina
Nacho Vegas "Persiguiendo al maestro"
http://www.circulobellasartes.com/fich_ ... stro_(8121).pdf


Top
 Profile  
 
PostPosted: Fri January 11th, 2013, 16:39 GMT 
User avatar

Joined: Tue February 28th, 2006, 17:08 GMT
Posts: 85
Location: Buenos Aires, Argentina
Audio de la charla sobre Dylan entre Rodrigo Fresán y Benjamín Prado

http://www.rtve.es/alacarta/audios/como-lo-oyes/literatura-mira-bob-dylan/1110772/

Ni más ni menos q' dos fans de Bobby hablando sobre él. La anécdota de Dylan en calzoncillos lavando sus jeans en el hotel me resulta difícil de creer, pero tratándose de Bob todo es posible, jaja. También es frecuente q' un fan le cuente a otro algún supuesto episodio sobre Dylan en el que ha sido protagonista, y el q' escucha piense para dentro "será cierto o este ya esta perdido?" :lol:


Top
 Profile  
 
PostPosted: Fri January 11th, 2013, 16:45 GMT 
User avatar

Joined: Tue February 28th, 2006, 17:08 GMT
Posts: 85
Location: Buenos Aires, Argentina
viva_bobby wrote:
Nacho Vegas "Persiguiendo al maestro"
http://www.circulobellasartes.com/fich_ ... stro_(8121).pdf


http://www.circulobellasartes.com/fich_minerva_articulos/Bob__Dylan.__Persiguiendo__al__maestro_(8121).pdf


Top
 Profile  
 
PostPosted: Fri January 11th, 2013, 22:59 GMT 
Promethium Member
User avatar

Joined: Sun January 4th, 2009, 08:02 GMT
Posts: 16113
Location: South of the mountains of Madrid.
viva_bobby wrote:
Audio de la charla sobre Dylan entre Rodrigo Fresán y Benjamín Prado

http://www.rtve.es/alacarta/audios/como-lo-oyes/literatura-mira-bob-dylan/1110772/

Ni más ni menos q' dos fans de Bobby hablando sobre él. La anécdota de Dylan en calzoncillos lavando sus jeans en el hotel me resulta difícil de creer, pero tratándose de Bob todo es posible, jaja. También es frecuente q' un fan le cuente a otro algún supuesto episodio sobre Dylan en el que ha sido protagonista, y el q' escucha piense para dentro "será cierto o este ya esta perdido?" :lol:


El señor Prado es un fantasmón, como se dice aquí, son muchos los fans que han hablado, visto, comido, etc con Bobby, la mayoría son sus propios deseos fantasiosos que nunca han podido hacer realidad...


Top
 Profile  
 
PostPosted: Sat January 12th, 2013, 17:55 GMT 
User avatar

Joined: Sun January 11th, 2009, 19:08 GMT
Posts: 2796
fuente: KAW-LIGA'S SHELTER FROM THE STORM
PRESENTA
una exclusiva de
The Masked Tortilla Productions, Inc.

CANCIÓN DE CENA
El Pollo y el bizcocho de plátano de mamá siempre son un éxito cuando el hijo de Beatty Zimmerman se sienta a la mesa.

Recetas Revisitadas: Cocinar para Bob Dylan

por Sandy Thompson, redactora
Duluth News-Tribune, 30/6/99

Ella es uno de los misterios de Minnesota. Incontables reporteros han intentado, sin éxito, entrevistarla. Pero ahora, a los 84 años, la madre de Bob Dylan ha accedido a hablar de cocina y de su familia.
Como muchas madres a la antigua del Iron Range [“Cordillera del hierro”], Beatty Zimmerman aún cocina, aunque no tanto como antes. Beatty (pronunciado bi-ti, apócope de Beatrice) está feliz y bien de salud, y reparte su tiempo entre las Ciudades Gemelas [St. Paul y Minneapolis] y Arizona.

Ve a menudo a su famoso hijo, de 58 años. “Pasó una semana aquí hace poco tiempo”, dijo en una reciente conversación telefónica, en la que habló sobre una amplia variedad de temas: chismes en las noticias, lo duro que es para los padres que trabajan sacar adelante una familia, su hijo, el mito, las barritas de fudge [dulce blando de azúcar y leche, normalmente con chocolate y avellanas] ...
Beatty admite que su receta de fudge no es muy buena: “Es demasiado complicada, tienes que separar los huevos, es un lío. No es una buena receta si la gente no sabe cuándo sacarlo del horno. Y se seca al día siguiente”.

Beatty accedió a revelarnos una receta favorita de su familia: “Es una receta maravillosa”, dijo, “y, cariño, facilísima de hacer. A todos los niños les gusta el bizcocho de plátano con tropezones de chocolate de su abuela. Les gusta a todos porque no es demasiado dulce”.

¿Qué le gusta a su hijo? “Bob no tiene platos preferidos, en realidad; siempre se comía todo lo que yo guisaba”, nos dijo Beatty. “No son gourmets, les gusta comer de todo. Una cosa que sí le gusta a Bob”, añadió, “y sé que odia la publicidad, pero sé que tienes que escribir algo que valga la pena –y a todo el mundo le gusta una buena receta- le gusta el pollo cocinado de cualquier manera.”
Beatty dice que a ella también le gusta el pollo (“podría comerlo todos los días”), el asado de buey y la trucha del lago Superior con un poco de limón. “Pero”, añadió, “intentamos cocinar de modo que no engordemos un millón de libras”.

Beatty y su marido, Abe, vivieron 14 años en Duluth antes de mudarse a Hibbing, cuando sus hijos Robert y David tenían 6 y 2 años, respectivamente. “Oh, eso fue hace mucho tiempo”, reflexionó. “Me encanta Duluth, sus gentes, pero muchos de mis amigos de allí ya no están”, dijo.
Pero una de sus más íntimas amigas aún sigue aquí, Sylvia Seiler (quien se brinda a compartir su receta de fudge, que Beatty recomienda por encima de la suya). La hermana de Beatty, Irene, de 75 años, es una Goldfine. Beatty, de hecho, visitó Duluth en mayo pasado, cuando Erwin y Beverly Goldfine recibieron doctorados honoris causa por su dedicación a la Universidad de Minnesota en Duluth y al sistema universitario.

“Esta generación no me conoce”, dijo la madre de Dylan. “Realmente no tengo nada que ver con la carrera de Bob, por motivos de seguridad, salvo en actos como el Premio Kennedy” (Dylan recibió el Premio del Centro Kennedy a los logros de toda una vida en 1997).

“Todo el tiempo que Bob ha estado en activo ha mantenido a su familia apartada de su carrera, por motivos de seguridad. Tenía que mantener una normalidad, apartar a muchos reporteros porque estaba asustado por sus hijos. Los niños nunca fueron molestados en la escuela, vivieron una vida bonita y normal.”
Cuando Beatty habla de su hijo, es como cualquier madre en una charla de sobremesa: “Él se fue y tuvo una familia maravillosa, cinco niños maravillosos. Venía a Minnesota en verano, compró una pequeña propiedad, traía a sus niños.”

¿Y los nietos? Beatty está igualmente orgullosa de ellos: “Maria es abogada y está casada con 4 hijos; Jesse hace vídeos y anuncios y tiene un chico pequeño; Anna es artista, tiene 30 años, Sam tiene 31, es fotógrafo y escritor; y Jakob está en The Wallflowers, es un chico exquisito, tiene 2 niños pequeños y siempre está muy ocupado.”

Beatty menciona la gira actual de su hijo: “Hace una actuación que vale cada centavo que pagas por ella. He estado en actuaciones suyas por todo el mundo. Cuando eres un artista, es difícil quitártelo de la sangre.”

¿Acudirá a sus conciertos de Duluth o Minneapolis este fin de semana? “No creo, cariño, demasiada gente”, nos confía.
De su actuación en octubre pasado [1998], la primera en su ciudad natal, su madre dijo: “Le encantó tocar en Duluth, le gustó muchísimo. La razón de no haber venido antes es que las giras nunca le llevaron tan lejos. Tocó varias veces en las Ciudades Gemelas, pero las giras nunca pasaban de Minneapolis. Los promotores ni lo intentaban”, dice.
“Nunca le pregunté sobre venir a Duluth. No tengo tiempo de preguntarle por eso. Sólo quiero saber cómo está él y cómo le va a todo el mundo. Creo que él le pidió a su promotor venir aquí. Sé que estaba contento de volver a Duluth, y Duluth se lo ha demostrado también con la venta de entradas, así que, ¿qué más se puede querer?”

“¿Sabes?”, continuó, “La gente está tan contenta de ver a Bob... Él deja una impresión maravillosa, a la gente le encantan sus letras, sirven para todo el mundo. Como Blowing in the wind, vale para todo el mundo y tiene ya 40 años.”
“Él escribe como siente y la gente más joven está descubriendo ahora su obra. No escribe sobre drogas, no escribe sobre la bebida, escribe sobre lo que pasa todos los días. Pero no le gusta la publicidad. He estado al margen 39 años y ha sido una dura tarea. 39 años es mucho tiempo. No critico a la gente, la gente escribe cosas bonitas sobre él, pero no debo exponerme, mis amigos me conocen y con eso basta.”
“Mis deseos son que todo el mundo esté bien, y con salud. Cuando suena el teléfono y todos están bien, soy feliz, ¿entiendes?”

De la extensa familia Zimmerman, Beatty dice: “ Vivimos una vida maravillosa, bellísima. Celebramos Navidad, Acción de Gracias, nos vemos todo el tiempo.”
Y sobre su hijo mayor: “Es un hombre etiquetado de celebridad y no lo es. Es un ser humano maravilloso, una buena persona, una persona normal, y de eso va la vida.”

UNA RECETA DE LA MADRE DE BOB DYLAN

Bizcocho de plátano con tropezones de chocolate de Beatty Zimmerman

Ingredientes:

1 taza de azúcar
½ taza de mantequilla o margarina, blanda
2 huevos
4 cucharadas soperas de crema de leche
2 plátanos maduros, aplastados
2 tazas de harina
1 ½ cucharaditas de levadura
1 cucharadita de bicarbonato
Tropezones de chocolate (100 a 200 grs.)
Recipiente para bizcochos

Precalentar el horno a 350 grados. Mezclar juntas el azúcar y la mantequilla. Añadir los huevos y batir bien. Añadir la crema de leche y los plátanos maduros. Mezclar bien.
En un recipiente aparte, mezclar la harina, la levadura y el bicarbonato. Añadir esta mezcla seca a la mezcla anterior, luego echar los tropezones de chocolate.
Colocar la masa en el recipiente para bizcochos. Cocinar durante 50 minutos. Sacar el bizcocho de la bizcochera nada más sacarlo del horno y dejar enfriar.

Nota de la cocinera: Beatty Zimmerman, madre de Bob Dylan, dice que esta receta no puede fallar: “Se hace en un minuto.”

Comprobado por Kaw-Liga’s Shelter from the Storm.


Top
 Profile  
 
PostPosted: Sun January 13th, 2013, 12:00 GMT 

Joined: Mon February 20th, 2006, 19:18 GMT
Posts: 67
Location: London, UK
Que bonito artículo chambre, no tenía ni idea de esta entrevista. A ver si me atrevo un día con la receta esa.


Top
 Profile  
 
PostPosted: Sun January 13th, 2013, 13:03 GMT 
Promethium Member
User avatar

Joined: Sun January 4th, 2009, 08:02 GMT
Posts: 16113
Location: South of the mountains of Madrid.
mzapata wrote:
Que bonito artículo chambre, no tenía ni idea de esta entrevista. A ver si me atrevo un día con la receta esa.

bonito artículo y delicioso, yo he probado ese dulce, no cocinado por Mrs. Zimmerman claro :lol:


Top
 Profile  
 
PostPosted: Sun January 13th, 2013, 13:06 GMT 
Promethium Member
User avatar

Joined: Sun January 4th, 2009, 08:02 GMT
Posts: 16113
Location: South of the mountains of Madrid.
http://rollason.wordpress.com/2012/09/0 ... allan-poe/ un blog bilingüe con una revisión sobre Tempest.

PD. Gracias a José Manuel R. por subir esto en FB.


Top
 Profile  
 
PostPosted: Sun January 13th, 2013, 18:49 GMT 

Joined: Sun October 30th, 2011, 09:51 GMT
Posts: 24
:D


Top
 Profile  
 
PostPosted: Wed January 16th, 2013, 04:00 GMT 
User avatar

Joined: Sun January 11th, 2009, 19:08 GMT
Posts: 2796
Dylan estuvo en mi casa

http://www.joaquincarbonell.com/html/es ... cion=dylan


Top
 Profile  
 
PostPosted: Wed January 16th, 2013, 15:17 GMT 
Promethium Member
User avatar

Joined: Sun January 4th, 2009, 08:02 GMT
Posts: 16113
Location: South of the mountains of Madrid.
chambre wrote:


jajajaja .... muy divertido.... :lol: :lol:


Top
 Profile  
 
PostPosted: Wed January 23rd, 2013, 21:09 GMT 
User avatar

Joined: Sun January 11th, 2009, 19:08 GMT
Posts: 2796
(me interesa ir copiando estos textos a modo de preservarlos, ya que varias de los links a estas notas se han caído y ya no están disponibles)

FUENTE: KAW-LIGA'S SHELTER FROM THE STORM

VISIONES DEL VIENTO
(Robert Dylan dixit)
por
Antonio Curado *

Dylan está considerado unánimemente como el hombre que introdujo la calidad literaria dentro del rock’n roll. Después de él vino una mayor preocupación por la composición de las letras, ya en el concepto, ya en la forma, estratos ambos ampliamente explotados por Dylan como después veremos. Después de él otros grandes autores han desarrollado una importante producción poética-musical: así Leonard Cohen (que empezó a cantar después de escuchar a Dylan), Lou Reed, Patti Smith, por citar ejemplos emblemáticos, todos en contacto directo con Dylan. También personajes que no se caracterizaban por la profundidad lírica de sus textos, comenzaron a preocuparse por ella (John Lennon es el ejemplo más obvio, aún cuando nunca escribió nada de calidad semejante a los arriba citados). De todas formas y desde cualquier punto de vista, la influencia de Dylan ha llegado a todas las esferas del rock y por extensión, a formar parte vital de la cultura contemporánea y popular, un ser popular que de ninguna manera implica sencillez vaga. Así dijo Springsteen cerebro del rock’n roll. Y tales consideraciones se sublimaron el año pasado cuando se llego a proponer al judío errante para el premio Nobel de literatura, posición discutible subjetivamente pero no objetiva, en tanto que la música popular norteamericana es una manifestación oral digna de reconocimiento como cualquier otra corriente literaria.

Los textos literarios dylanianos tienen como forma final la de canción, y esto no puede perderse de vista a la hora de hacer las siguientes reflexiones. Aparte de esto, existe también un texto irresoluble y que nació como presión editorial en el momento de mayor eclosión del fenómeno Dylan: Tarantula (McMillan, 1971, con reciente y muy discutible traducción al español de Ignacio Renom), obra confusa, surreal, sucesión de poemas imaginarios eminentemente visuales, sin otro nexo más que la recurrente aparición de ARETHA y la existencia de un curioso epistolario con remitentes tales que Homero la Perra, Julius el Bocina, Iván el Golpeasangre, Frank Pato, Amigo, Libidinoso Ahumado, Truman Peyote o Cagueta. Aquí escribe aquí yace Bob Dylan, asesinado por la espalda por carne temblorosa, hermosa declaración de principios que retrata como pocas un maldito estado de ánimo. En la línea de esta obra encontramos los textos que aparecen en las contraportadas de Highway 61, Bringin’… y Another side…, amén de otros textos primerizos que se incluyen en los principales cancioneros (Joan Baez in Concert Part II, Advice for Geraldine in Her Miscellaneous Birthday). Last Thoughts on Woody Guthrie es una obra maestra (cf. Springsteen) que sirve de nexo a dos momentos clave en la evolución de su autor. No insisto más en estos textos (remito a ellos a los interesados) ni en otros menores que pueden encontrarse en antologías de canciones.

Lo que vamos a mirar son los poemas más conocidos de Dylan: sus canciones, compiladas por el propio autor en Lyrics (1ª edi. Alfred A. Knopf NYC 1985), y de fácil acceso en distintas publicaciones castellanas (la clásica Escritos, canciones y dibujos, descatalogada, libros de las edits. Fundamentos y Júcar). En concreto a una especial característica que denota una línea maestra y consciente en todo el trabajo de Bob Dylan, un camino que lleva desde la irreal y anfetamínica paranoia de su cenit creativo a mediados de los sesenta hasta el otro cenit mediados los setenta, ahora real y dolorosa noia: el camino que va de la creación inconsciente a la consciente, de las visiones de Johanna hasta el brutal viaje a los abismos de dolor que aparecen en Blood on the Tracks y Street Legal; y esto lo vamos a ver mediante un leit motiv que aparece habitualmente en Dylan: el viento.

Pero antes de adentrarnos en el viento, voy a aclarar eso de la conciencia y la inconsciencia: después de los primeros años como folk-singer, discípulo confeso de Woody Guthrie y miembro de la camarilla del Greenwich Village con Dave Van Ronk, Pete Seeger, Phil Ochs, Tom Paxton y demás, después de convertirse en el rey de Newport y en la referencia obligada para todo joven norteamericano comprometido con las causas sociales (imagen habitualmente entendida por las gente), Dylan da el primero de sus bruscos giros de tendencia: abandona primero los social (Another Side) y luego lo estrictamente acústico: se hace eléctrico (Newport-Bringin’-Like a Rolling Stone como los tres pasos), atendiendo la llamada de todos aquellos que han recreado sus canciones dotándolas de connotaciones inéditas: los Byrds sobre todo.

Esta transformación del embalaje musical trae consigo una modificación de los textos que de ser más o menos claros y directos (Times, I don’t believe you) se convierten en algo así como una summa visionaria. En estos 3 LPs encontramos palabras en muchas ocasiones indescifrables, crípticas como Tarantula (en Desolation Row, Tombstone Blues, Thin Man), aunque a veces, la sucesión de imágenes termina dando paso a una declaración directa y casi siempre dolorosa (don’t send me no more letters, no…). Esta confusión se sublima en Blonde on Blonde, para Allen Ginsberg la cima poética de éste y aquél, no sin razón. Dylan en este momento es una moto viviente, vive como una locomotora, y algunos llegan a comparar sus apariciones en directo con The Band como psicodelia viviente (cf. Eat the document). La clave habrá que buscarla en un texto de Memphis Blues Again.

El hombre de la lluvia me dio dos remedios,
Entonces dijo “salta encima”.
Uno era medicina de Tejas,
El otro era solo ginebra de ferrocarril.
Y como un loco los mezclé
Y eso estranguló mi entendimiento.
Ahora la gente se ha vuelto más fea
Y no tengo sentido del tiempo.

Stuck Inside of Mobile (w/ the Memphis Blues Again)
Blonde on Blonde. 1966

Y se la pega en una moto Triumph 500 (29/VII/66). Hemos de haber contemplado los riesgos de la escritura automática y superreal.

El retorno tras su convalecencia es extraño, no tiene nada que ver con lo que hasta ahora había hecho, country amargo primero, después feliz, estandars y felicidad matrimonial, doctor honoris causa por la universidad de Princetown y, para muchos, la muerte de un poeta. Este periodo confuso por lo claro ilustra muy bien como en muchas ocasiones la vida privada plena puede ser “nefasta” para la vida artística plena, aún cuando también en este periodo se ubican trabajos revalorizados ahora (sobre todo John Wesley Harding y Planet Waves). De pronto, coincidiendo con el inicio de su crisis matrimonial, Dylan conoce a Norman Raeben, personaje oscuro pero vital. Tenemos un interesante artículo publicado en The Telegraph y contenido en la recopilación In search for Bob Dylan (Trad. Esp. Celeste, John Bauldie edit.) escrito por Bert Cartwright: El Misterioso Norman Raeben. Cierto anciano conocido por Dylan el año 74, mencionado con ambages en la entrevista concedida a Playboy el año 78.

En “Blood on the Tracks” hice conscientemente lo que antes hacía inconscientemente […] Pero escribí las canciones…que contienen la desintegración del tiempo, donde no hay tiempo, intentando enfocarlo con tanta fuerza como una lupa bajo el sol. Hacer eso conscientemente es toda una habilidad, y yo lo hice en “Blood on the Tracks” por primera vez. Sabía hacerlo gracias a la técnica que había aprendido… de hecho tuve un maestro para ello…
Dylan a Matt Damsker, Circus, 15/09/78

“Street Legal” es lo que más se acerca a donde va a ir mi música en el futuro. Tiene que ver con una ilusión del tiempo. Quiero decir que las canciones se basan fundamentalmente en la ilusión del tiempo. Fue un anciano quien sabía eso, yo cogí lo que pude…
Ibid.
(cf. El Misterioso Norman Raeben, Bert Cartwright, art. incl. En
“Bob Dylan. SeBusca”. John Bauldie de. [trad. Esp. Celeste.1994])

Así que es en Street Legal donde ese proceso de desintegración del tiempo y creación consciente alcanza su punto de inflexión: aquí aparece un verso donde Dylan dice I’ve been in the mountains and I’ve been in the wind, I’ve been in and out of the happiness: El viento que no ha dejado nunca de soplar dentro del vasto horizonte de la magna obra dylaniana. Se trata pues de ver con este ejemplo concreto ese paso de la inconsciencia a la conciencia, de Bringin’ a Street Legal trascendiendo estas dos fronteras, amén de apreciar la claridad de ideas que dentro de todo su corpus poético le llevan a interrelacionar conceptos que se deslizan por toda su obra.

El viento aparece ya en las primeras composiciones de Dylan como un elemento primario con los atributos más ordinarios y normales del mismo;

Eh, Woody Guthrie, te escribí una canción […]
Brindo por los corazones y las manos de los hombres
Que vinieron con el polvo
Y se han marchado con el viento.
Song to Woody. “Bob Dylan”.1961

Aun cuando ya existe la metáfora y la oposición a otros fenómenos atmosféricos (rain/wind), el uso de la misma no esta caracterizado, digamos, por mayor profundidad que la habitual en el mismo Woody Guthrie, quien en su Tom Joad y Baladas del Dust Bowl ya dibujara con una habilidad que a Dylan pasmaría, la dureza del fenómeno atmosférico cargado de componente doloroso y sentimental. Vinieron con el polvo y se fueron con el viento, Cisco Houston, Leadbelly, Guthrie, hombres que sufrieron y en los caminos de la depresión recibieron los embates del viento.

No trato de ser exhaustivo: la pista que sigo puede seguirla cualquiera leyendo los textos de Dylan, así que la aparición del viento en la 1ª etapa de Dylan voy a suscribirla a tres ejemplos in crescendo hacia lo que es un perfecto punto de partida para lo que trato de explicar: en Freewheelin’ (1962) tenemos Girl from the North Country donde el viento es un ingrediente esencial de un paisaje que Dylan nos dibuja con inusitado lirismo.

Si marchas a la fiesta de la ciudad del Norte,
Donde los vientos azotan fuerte la frontera […]
Por favor, mira si viste un abrigo cálido
Que la proteja del ululante viento […]
Puedes ver por mí si su pelo cae todavía largo,
Es como mejor la recuerdo.

El viento del norte que se respira tambien en North Country Blues sopla en la frontera de un lugar donde vive la antigua musa del poeta (Echo Elstrom, su primera novia, dicen algunos <cf. R.Shelton>), como el viento del oeste en Boots of Spanish Letters empuja a otra musa hacia la costa española, tras un diálogo amoroso de estremecedora carga dolorosa (aunque tuviera las estrellas de la oscura noche o los diamantes del profundo mar, las olvidaría por un solo beso tuyo). Tenemos, pues, una imagen de pura naturaleza mezclada con dos factores vitales de la poética dylaniana: el amor perdido y la frontera.

Y es que la pasión por la línea fronteriza (una de cuyas mayores cimas es la reinterpretación del cover de Ry Cooder Across the Borderline, versionado también por Willie Nelson, que Dylan recreo durante su gira con Tom Petty y en su polémica actuación en Sevilla el 17 de Octubre de 1991) y los paisajes helados que evocan la America profunda natal de Dylan, Duluth, Wabasha, Hibbing, se retrata esencialmente con el habitual recurso de un viento que generalmente azota y es violento. El factor biográfico siempre hay que tomarlo con alfileres en Dylan, más si vemos el no-tiempo, pero es estremecedor atender las palabras de Never Say Goodbye (Planet Waves, 1973), proyección de la Chica del País del Norte, conexión acentuada con otra canción de Blood on the Tracks, If you see her say hello.

Crepúsculo sobre el lago helado,
Y viento del norte a punto de romper.
Oh, huellas en la nieve,
Silencio ahí abajo […]
Has teñido tu pelo de marrón,
Me encanta verlo caer.

Hago hincapié también en la índole oral de la poesía de Dylan, susceptible de variar los textos, modificarlos constantemente a fin de penetrar en mil perspectivas distintas: Girl from the North Country es un ejemplo simple, pero en las canciones de Blood on the Tracks se hace un uso constante del cambio de perspectiva pronominal, variando además las letras en busca de esa desintegración del tiempo. Las canciones son entes vivos sujetos a variaciones plausibles y que además ellas, en sí mismas, piden. Tangled up in Blue es el epítome.

Kingsport Town, canción tradicional remodelada textualmente por Dylan, incluye unos versos muy llamativos: su origen es un tema remozado a partir de Guthrie, Who’s goin’ to shoe your pretty little feet?, y el viento aparece desde el principio: is blowin’ strong. Para John Bauldie, los versos que nos ocupan tienen que ser cosecha de Dylan, en tanto que se distingue del resto del contenido de la canción, de estilo formular. El viento vuelve así a unirse de forma explícita al amor, un gusto sensual se deriva de la alegría con que Dylan canta este texto tradicional.

¿Quién va a besar tus labios de Memphis,
cuando yo salga al viento?
Kingsport Town
“Bootleg”.1991
(pero de “Freewheelin’”.1962)

La opinión de Bauldie señala inequívocamente la característica aparición del viento como marca de origen dylaniana.
Llegamos así a la canción quizás más popular de Dylan y que a la hora de afrontar nuestro problema nos plantea más de una disyuntiva: Blowin’ in the wind (la primera de ellas es una suposición: la exclusión de una canción tan hermosa como Let me die in my footsteps, donde también tiene un papel importante el viento, ha de deberse en primera instancia a la incompatibilidad de mensajes poéticos: bien podía ser hoy Let me die… un himno de dimensiones semejantes a Blowin’…).

La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
La respuesta está flotando en el viento.

Blowin’ in the Wind. “The Freewheelin’”. 1962

Nada menos que la respuesta a todos los interrogantes que aquí plantea Dylan está en el viento, algo así como imposible de alcanzar. Esta canción, detonante del fenómeno Zimmerman, nos presenta una de las dos habituales concreciones del viento en el poeta: el viento sopla (blow) o aúlla (howl). Del aullido nos ocuparemos luego al entrar en el marasmo de la inconsciencia. Aquí lo curioso del viento es que no sopla, sino que es la respuesta la que sopla en él, flota en el viento se suele traducir, un veloz huracán se lleva el interrogante planteado por Dylan. Tomada como summa de los movimientos civiles (cf. Joan Baez: él nos cargó los arsenales), la postura de Dylan no deja de ser escéptica y quizás esto no haya sido apreciado en su momento, pero se verá refrendado en la otra canción que lleva el viento en su título (aparte de Caribbean Wind): Idiot Wind, para mí la obra maestra cumbre de Zimmerman y donde no hay tiempo para las respuestas.

Viento idiota, soplando a través de las flores de tu tumba,
Soplando a través de las cortinas de tu cuarto.
Viento idiota, soplando cada vez que mueves los dientes.
Eres una idiota, chica,
Es increíble que todavía sepas como respirar.
Idiot Wind.”Blood on the tracks”. 1974

De nuevo blowin’, pero ahora el viento es el sujeto y brota de los labios de una nueva musa (lectio facilior: Sara), para después en el climax del dolor brotar de ambos labios. Este viento es idiota, no puede portar respuestas, solo visiones (visions of your chesnut mare…) y la canción surge después de Norman Raeben en el momento en que la conciencia ha aparecido para desintegrar el tiempo. Dylan ha retomado aquel viento que contenía la respuesta y lo ha disparado desde el Big Coulee Damm al Capitolio como una sarta de mentiras absurdas. Visiones, visiones del viento opuestas a las mágicas y anfetamínicas visiones de Johanna que en 1966 atormentaban la cabeza del que había bebido los remedios del rain-man.

Volvemos atrás: en Subterranean Homesick Blues (Bringin’ it all back home. 1965)escuchamos you don’t need a weatherman to know wich way the wind blows, no necesitas al hombre del tiempo para saber de qué dirección sopla el viento, frase que atenta directamente con todo principio formulado en Blowin’ in the Wind: no sigas líderes, vigila los parquímetros, dice. Si no necesitamos al hombre del tiempo, de alguna forma tampoco hay necesidad de responder con el viento a los interrogantes formulados allí. En Don’t look back se tropieza Dylan con un grupo que hace versiones eléctricas de sus canciones: no me importa que me escuchen, dice. Continuará por un camino que llegará a un punto exagerado por lo críptico. Su música se ha quedado despojada de todo utópico contenido social. En Watchin’ the river flow (1971) paso intermedio hasta el viento idiota que explota en Blood on the Tracks, ya es explícito: ni siquiera importa de donde viene el viento.

No importa por donde sopla el viento,
Simplemente me sentaré aquí, mirando el río correr
“Greatest Hits II”.1971

En 1965 el viento aúlla como un martillo:

El viento aúlla como un martillo,
La noche sopla fría y lluviosa,
Mi amor es como un cuervo
En mi ventana con un ala rota.

Love Minus Zero (Bringin’ it all back home, 1965) es una de las canciones más hermosas jamás escritas pero críptica: la gente escribe sentencias en el muro, estatuas hechas de cerillas, ceremonias de hombres-caballo… Aún así tiene un leit motiv claro, el amor, mi amor, dice Dylan, con unas consideraciones muy particulares acerca del éxito y el fracaso. La estrofa final (donde ha querido verse una referencia al Cuervo de Poe) nos presenta de nuevo al viento, ahora aullando. Howl, aullido, nos remite directamente a Allen Ginsberg y a la generación beat, y es como el epítome de esa desintegración del tiempo inconsciente que en la trilogía 65-66 se sublimará. Tal vez la imagen más brutal de todo este periodo aparezca en Visions of Johanna, y el aullido visceral está presente. Mirad como el tiempo se rompe. Lo intangible de la cosa es evidente, más aún una posible fuente de ese fantasma que aúlla: el viento.

El fantasma de la electricidad ahúlla en los huesos de su cara
“Blonde on Blonde”. 1966

El aullido reaparece en dos ejemplos emblemáticos después de su accidente de moto: el primero de ellos es All Along the Watchtower, sito en John Wesley Harding (1967), trabajo revalorizado con el tiempo pero denostado en su momento frente a la obra anterior de Dylan, y fue de común acuerdo la pieza que mejor encajaba en esa obra anterior, o sea, la de la desintegración inconsciente del tiempo.

A lo largo de la atalaya
Príncipes oteaban,
Mientras todas las mujeres iban y venían,
También criados descalzos.
Fuera, a lo lejos,
Un gato salvaje gruñó,
Dos jinetes se estaban acercando,
El viento comenzó a aúllar.

Y eso por su curioso universo angustioso al que Jimmy Hendrix diera dimensión eléctrica remarcando el aullido que Dylan ha mantenido como emblema de su obra en los últimos años (siempre la interpreta en directo): este verso cierra la canción como broche perfecto a un universo cerrado e ilimitado a la vez. Al tiempo, el envoltorio musical post-Hendrix permite, en otra clave, desintegrar el tiempo de nuevo. El gato salvaje gruñe en un páramo que se divisa desde lo alto. El viento es un detonante del terror que daba pie a la confusión que inspiraba el inicio de la canción.

Isis (1975) es ya una canción que se desarrolla en el periodo de desintegración consciente del tiempo, y Dylan la presenta en un concierto de la Rolling Thunder Revue (diciembre del 75) como una canción sobre el matrimonio.

El viento estaba aullado y la nieve era terrible,
Picamos a través de la noche
Y picamos a través del amanecer.
“Desire”. 1975

¿Qué quiere decir? Porque si uno se adentra en el texto de Isis verá las peripecias de un hombre que se introduce en una loca búsqueda de algo que no sabe qué es y para lo que no necesita dinero, después que Isis le haya abandonado tras su mística boda el 5 de mayo. Quien haya escuchado alguna vez Desire detenidamente habrá percibido la mística especial que brota de sus aristas. El violín de Scarlett Rivera lo dota de unas coordenadas musicales muy especiales e inéditas en la carrera de Dylan, algo así como mágico, y la magia en Isis se desborda. El viento vuelve a aullar mientras la nieve es estruendosa, vuelven a unirse fenómenos meteorológicos aparentemente contextuales (el protagonista de Isis ha emprendido la búsqueda), pero en Isis nada puede ser contextual. Cada palabra está cargada de símbolos y no-tiempo. El quinto día de mayo casó el protagonista con Isis. ¿Por eso es una canción sobre el matrimonio? Pero la unión es mística, Isis es la diosa que impregna a un hombre que indaga dentro de las pirámides, lugar central del poema y precisamente aquel en el que el tiempo menor mella ha provocado.

Creo que es el momento de reflexionar: el fin de este viaje llega en 1978, en Street Legal, como vimos ya, el momento de inflexión para Dylan. Este principio se vio truncado por el periodo Born Again de reconversión al cristianismo (79-81), cruel cisma en un desarrollo que de seguir la línea emprendida hubiera llegado quien sabe hasta qué punto. Es en este periodo en el que escribe Dylan Caribbean Wind , canción compleja (tenemos hasta tres versiones con distintas variantes textuales), llena de referencias literarias (la Rosa de Sharon del Paradise Lost de Milton) donde es difícil perderse en su constante ir y venir pronominal con la última derrota (recordaré siempre su rostro).

¿Has tenido un sueño que no pudieras explicar?
¿Te has encontrado con tus acusadores cara a cara en la lluvia? […]
Y todavía soplan los vientos del Caribe
Desde Nassau hasta México
Avivando las llamas de la caldera del deseo.
“Biograph”.1985 (pero de “Shot of Love”).

El hecho real de la inexistencia de una única letra para la canción hace aún más evidente el hecho de la desintegración del tiempo que es inexistente: la vida privada no existe siquiera, y si queremos deducir de aquí que esto está dedicado a quien le introdujo en la fe cristiana (told about Jesus, told about rain) necesariamente tenemos que errar. El viento del Caribe es la metáfora utilizada más explicitamente por Dylan para señalar la purificación inmortal, viento purificador que estamos tentados de soñar que es ella misma, ella la que azota las calderas del deseo, mientras que en Señor (Tales of Yanquee Power) el embalaje del viento que sopla es casi nihilista.

Un viento perverso sigue soplando
en el puente superior.
Una cruz de hierro aún cuelga de su cuello[…]
Este sitio ya no tiene sentido para mí,
¿puede decirme a qué estamos esperando, señor?
“Street Legal”. 1978

El viento es maldito, como el mensajero de John Wesley Harding, soplando en la cubierta de un barco mientras una cruz de acero sigue colgada de su cuello. Es fácil comprobar que el viento no ha dejado de azotar y avivar el sentimiento de nostalgia que prima en toda la andanza poética de Dylan. En Street Legal se llega así a un momento adelantado al inicio y vital para comprender la fuerza del conciencia.

Bueno, he estado en la montaña
y he estado en el viento,
he estado dentro y fuera de la dicha.
He cenado con reyes, me han ofrecido alas
y nunca me ha impresionado demasiado.
Is your love in vain? Ibid.

Nunca ha dejado de hacerlo, nunca le han impresionado. El viento pues, es vital elemento de desintegración, más aun podríamos decir que todos los elementos atmosféricos, y Dylan ha comprendido, ya lo comprendía, que no hay respuestas en el viento.

La catarsis llega así a su culminación en Street Legal, y sobre todo en Where are you tonight? (Journey through the Dark Heat), destacada por Robert Shelton al inicio de su biografía (No direction home) como obra a redescubrir. Hagámoslo y reivindiquemos una canción que lleva a su cúspide una trilogía perfecta dentro del disco (True love tends to forget-We better talk this over-Where are you tonight?). En ella hay un paraíso de dolor y lucha entre Dylan y su gemelo, como Truman Capote, dolor y locura, y quizás en ningún otro tema de Dylan se aprecia con tanta claridad la desintegración del tiempo: como en Desolation Row y en Idiot Wind nos imbuimos dentro de un mundo caótico caracterizado por la visión y el dolor de la derrota, ejemplificada con el amor, para al final brotar el yo del poeta con fuerza, con términos directos (no puedo creer que esté vivo). Es un retorno a la realidad, pero las coordenadas temporales se han roto.

Si no crees que este dulce paraíso
tiene un precio,
recuérdame que te enseñe las cicatrices.

Recapitulando y mirando también el hoy de Dylan el viento es un elemento perturbador:

Un inglés varado en el viento de negro corazón,
peinándose hacia atrás, su futuro no es muy boyante.
Muerde la bala y busca en su interior dignidad.
Dignity. “Greatest Hits III” (pero de “Oh Mercy”1989)

O purificador (como en Caribbean Wind), o suave y romántico,

Te recordaré,
Cuando el viento sople a través de los pinares.
I’ll remember you. “Empire Burlesque” 1985

O libre,

Que el viento sople suave, deja que el viento sople fuerte,
un buen día al niño y a la niña
los cocieron en una tarta.
Under the red sky. “Under the red sky”.1990

O cruel y duro (Isis, Love Minus Zero, Watchtower), o utópico (Blowin’ in the Wind). When the Ship comes in muestra claramente el doble mensaje (crueldad y esperanza) a partir de una noticia que nos da Joan Baez en su autobiografía, un hotel donde no dejaban alojarse a nuestro poeta a causa de su aspecto fue la causa que dio forma a la canción, David venciendo a Goliath, grandeza épica situada a partir de un paisaje marino y ventoso.

Oh, llegará el momento
En que los vientos cesen
Y la brisa dejará de soplar.
Como la quietud en el viento
Antes de que el huracán comience,
La hora en que llega el barco.
“The times they are a-changin’”. 1963

Todos estos atributos podéis considerarlos, pero para mí el viento en Dylan es esencialmente visionario e idiota. Esto a partir de tres elementos que se encadenan y tienden un puente entre los dos momentos de conciencia e inconsciencia: en Idiot Wind el viento sopla a través de los dientes, es respiración, para ser después viento a través del polvo sobre estanterías, el lugar donde habita lo creado (o puede crearse: quedan los asientos traseros de los coches y las circunstancias apremiantes).

Viento idiota, soplando a través del polvo de nuestras estanterías;
Somos idiotas, chica, es una maravilla que podamos hasta alimentarnos.

En la última estrofa de Up to me Dylan sopla libremente la armónica,

Y si ya no nos encontramos de nuevo, cariño, recuérdame,
Como mi solitaria guitarra dulce tocó para ti
Aquella antigua melodía.
Y la armónica alrededor de mi cuello, la soplé libremente para ti.
Nadie más podría tocar esa tonada,
Sabes que era lo que me tocaba.
Up to me. “Biograph” 1985 (pero de “Blood on the tracks”)

una armónica que nos puede retrotraer hasta 1966 cuando profetizaba nuestro poeta

Las armónicas tocan los tonos esqueléticos y la lluvia,
Y estas visiones de Johanna son todo lo que quedan.

Eso es para mí el viento en Dylan. Una eterna respiración que sopla una armónica que embruja momentos a través de palabras visionarias que quién diablos sabe hacia dónde conducen.

…WHEN THE BEAUTY FADES

Desde que estos pensamientos hicieran su curso tiempo atrás hasta hoy, nuevas imágenes han venido a lastrar su realidad. A primeros de octubre del año 97 (hace casi un año ahora que escribo estas líneas) ocurrió lo que tanto tiempo llevábamos esperando: Bob Dylan publicaba por fin una colección de nuevas canciones, nuevas canciones-poemas de Bob Dylan, las primeras desde Under the red sky, por fin, cuando parecía que lo que restaba era gozar de nuevas lecturas de Like a Rolling Stone y You’re a big girl now (que no es poca cosa), o esperar inéditas entregas de material tradicional como el que pudimos disfrutar en esas dos obras maestras que son World gone wrong y Good as I been to you. Ahora la realidad es otra, una realidad que demuestra lo que de inefable siempre pensamos que hay en la música del genio de Minnesota.

Sólo el título nos produjo el primer estremecimiento: Time out of Mind, el tiempo fuera de la mente, el tiempo desordenado de nuevo en la plena consciencia, después del diluvio. Después, cada paso trajo más y más estremecimiento. Shadows are fallin’ and I been here all day. Nunca antes pareció Dylan escribir por y para nosotros, los tipos que temblamos en la noche porque tenemos llagas en las tripas. It’s too hot to sleep and time is running away, cada palabra en Not dark yet es un mazazo puro y duro. El tiempo ha volado, no existe. Y para crear esta nueva desintegración, el maestro se sirve esta vez de textos tradicionales, adaptados a cada línea y a cada mensaje, después de conseguir, por fin después de tanto tiempo, que el ropaje musical fuera tan importante como la comunicación de sus palabras. Porque Time out of mind es además un viaje a la música más profunda de nuestro tiempo, el tiempo que ya no existe.

Y en esta nueva desintegración, el viento aparece, sí, pero aparece como uno más de los fenómenos atmosféricos brumosos que envuelven la obra: a menudo podemos percatarnos de los modos dylanianos para acercarse a la desesperación implícita en algunas de las piezas más conmovedoras de su repertorio (Standin’ in the doorway es probablemente el tema más doloroso desde los que componían Blood on the Tracks). En Love Sick el sonido suena como el trueno (the silence can be like thunder) y en la críptica Trying to get the heaven la atmósfera enrarecida que preside su devenir se enmarca a través del primer verso: the air is gettin’ hotter.

También, como en Kingsport Town, donde quedaba el protagonista tirado en medio del viento, aquí el mismo protagonista, con el corazón destrozado se queda en varias ocasiones tirado en medio de las inclemencias, después de ser despojado: You took the silver, you took the gold / you let me standing out in the cold (Million Miles). Y la esperanza de encontrar la dignidad queda hecha trizas, las deudas sin pagar (cf. Dignity), porque la lluvia que tenía que apagar el fuego pasó de largo (My house’s on fire,burnin’ to the sky / well I thought it would rain but the clouds passed by (Till I felt in love with you)).

Mientras que la lluvia y las nubes permanecen omnipresentes durante toda la duración de Time out of mind, el viento sigue agazapado para aparecer con violencia en la canción que nos retrotrae hasta la idílica magia de la chica del país del norte: canción llena de nubes, tormentas y, lo más importante, vientos de cambio, cambio de guardia, cuando la belleza se desintegra:

Cuando la lluvia te da en la cara
Y el mundo entero está pendiente de tí […]
Cuando aparecen las sombras vesperinas y las estrellas […]
Las tormentas rugen sobre el agitado mar […]
Los vientos de cambio soplan libres y salvajes,
aún no has visto nada como yo

Al asimilar con esta afirmación las dos utopías implícitas en Blowin’ in the Wind y The Times they are a-changin’, tenemos para nuestro propio y real placer toda la desnuda carnalidad y desesperación de nuestro héroe. Pero es que en Cold Irons Bound los vientos de Chicago hacen trizas a Dylan, o al narrador desesperado de TOOM: tal vez deberíamos preguntarnos si esos son esos los vientos de cambio. ¿Hace trizas el cambio? Tal vez si tuviéramos conciencia las cosas serían distintas, y es a esta cuestión a la que Bob Dylan, el majestuoso creador de ensueños tortuosos, parece responder en la tremenda, inmensa, mágica Highlands. Auténtico compendio de todos los caminos emprendidos por Dylan, aparece como la respuesta a una vida que parece haber llegado a un cruce insalvable aunque todavía no haya oscurecido del todo (feel like I’m comin’ to the end of my way, afirma explicitamente en Till I felt in love with you).

Sí, mi corazón está en las Tierras Altas donde quiera que vaya
Allí es donde estaré cuando me llamen a casa
El viento susurra en verso en los castaños de Indias […]
Podrías decir de mí cualquier cosa salvo que todo me va bien
Si tuviera una conciencia, tal vez perdería los estribos
De cualquier manera, ¿qué haría con ella?
Tal vez empeñarla

El viento y la conciencia. La conciencia y el viento. Estremecimiento. Después de deshacer la estúpida irrealidad del tiempo expulsándolo de la mente, empleando la conciencia siguiendo los postulados del gurú Raeben, Mr. Bob Dylan descubre que no tiene conciencia, descubre que para desintegrar las coordenadas del tiempo y el espacio no necesita técnicas pictóricas, sólo la huida, la conciencia no existe. Pero como en Highlands el tiempo se ha desintegrado, nos encontramos con que Bob Dylan vuelve a las andadas, retorna al preciso desorden que daba forma a sus más hermosas canciones de amor. El cuervo vuelve a posarse en la ventana. Ahora sus dos alas están rotas.


Antonio Kurado, 9 de septiembre de 1998

* : El presente texto (exceptuando When the beauty fades away) fue expuesto por el autor en una conferencia en la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla en el año 1996.


Top
 Profile  
 
PostPosted: Wed January 23rd, 2013, 22:00 GMT 
Promethium Member
User avatar

Joined: Sun January 4th, 2009, 08:02 GMT
Posts: 16113
Location: South of the mountains of Madrid.
chambre wrote:
(me interesa ir copiando estos textos a modo de preservarlos, ya que varias de los links a estas notas se han caído y ya no están disponibles)

FUENTE: KAW-LIGA'S SHELTER FROM THE STORM

VISIONES DEL VIENTO
(Robert Dylan dixit)
por
Antonio Curado *

Dylan está considerado unánimemente como el hombre que introdujo la calidad literaria dentro del rock’n roll. Después de él vino una mayor preocupación por la composición de las letras, ya en el concepto, ya en la forma, estratos ambos ampliamente explotados por Dylan como después veremos. Después de él otros grandes autores han desarrollado una importante producción poética-musical: así Leonard Cohen (que empezó a cantar después de escuchar a Dylan), Lou Reed, Patti Smith, por citar ejemplos emblemáticos, todos en contacto directo con Dylan. También personajes que no se caracterizaban por la profundidad lírica de sus textos, comenzaron a preocuparse por ella (John Lennon es el ejemplo más obvio, aún cuando nunca escribió nada de calidad semejante a los arriba citados). De todas formas y desde cualquier punto de vista, la influencia de Dylan ha llegado a todas las esferas del rock y por extensión, a formar parte vital de la cultura contemporánea y popular, un ser popular que de ninguna manera implica sencillez vaga. Así dijo Springsteen cerebro del rock’n roll. Y tales consideraciones se sublimaron el año pasado cuando se llego a proponer al judío errante para el premio Nobel de literatura, posición discutible subjetivamente pero no objetiva, en tanto que la música popular norteamericana es una manifestación oral digna de reconocimiento como cualquier otra corriente literaria.

Los textos literarios dylanianos tienen como forma final la de canción, y esto no puede perderse de vista a la hora de hacer las siguientes reflexiones. Aparte de esto, existe también un texto irresoluble y que nació como presión editorial en el momento de mayor eclosión del fenómeno Dylan: Tarantula (McMillan, 1971, con reciente y muy discutible traducción al español de Ignacio Renom), obra confusa, surreal, sucesión de poemas imaginarios eminentemente visuales, sin otro nexo más que la recurrente aparición de ARETHA y la existencia de un curioso epistolario con remitentes tales que Homero la Perra, Julius el Bocina, Iván el Golpeasangre, Frank Pato, Amigo, Libidinoso Ahumado, Truman Peyote o Cagueta. Aquí escribe aquí yace Bob Dylan, asesinado por la espalda por carne temblorosa, hermosa declaración de principios que retrata como pocas un maldito estado de ánimo. En la línea de esta obra encontramos los textos que aparecen en las contraportadas de Highway 61, Bringin’… y Another side…, amén de otros textos primerizos que se incluyen en los principales cancioneros (Joan Baez in Concert Part II, Advice for Geraldine in Her Miscellaneous Birthday). Last Thoughts on Woody Guthrie es una obra maestra (cf. Springsteen) que sirve de nexo a dos momentos clave en la evolución de su autor. No insisto más en estos textos (remito a ellos a los interesados) ni en otros menores que pueden encontrarse en antologías de canciones.

Lo que vamos a mirar son los poemas más conocidos de Dylan: sus canciones, compiladas por el propio autor en Lyrics (1ª edi. Alfred A. Knopf NYC 1985), y de fácil acceso en distintas publicaciones castellanas (la clásica Escritos, canciones y dibujos, descatalogada, libros de las edits. Fundamentos y Júcar). En concreto a una especial característica que denota una línea maestra y consciente en todo el trabajo de Bob Dylan, un camino que lleva desde la irreal y anfetamínica paranoia de su cenit creativo a mediados de los sesenta hasta el otro cenit mediados los setenta, ahora real y dolorosa noia: el camino que va de la creación inconsciente a la consciente, de las visiones de Johanna hasta el brutal viaje a los abismos de dolor que aparecen en Blood on the Tracks y Street Legal; y esto lo vamos a ver mediante un leit motiv que aparece habitualmente en Dylan: el viento.

Pero antes de adentrarnos en el viento, voy a aclarar eso de la conciencia y la inconsciencia: después de los primeros años como folk-singer, discípulo confeso de Woody Guthrie y miembro de la camarilla del Greenwich Village con Dave Van Ronk, Pete Seeger, Phil Ochs, Tom Paxton y demás, después de convertirse en el rey de Newport y en la referencia obligada para todo joven norteamericano comprometido con las causas sociales (imagen habitualmente entendida por las gente), Dylan da el primero de sus bruscos giros de tendencia: abandona primero los social (Another Side) y luego lo estrictamente acústico: se hace eléctrico (Newport-Bringin’-Like a Rolling Stone como los tres pasos), atendiendo la llamada de todos aquellos que han recreado sus canciones dotándolas de connotaciones inéditas: los Byrds sobre todo.

Esta transformación del embalaje musical trae consigo una modificación de los textos que de ser más o menos claros y directos (Times, I don’t believe you) se convierten en algo así como una summa visionaria. En estos 3 LPs encontramos palabras en muchas ocasiones indescifrables, crípticas como Tarantula (en Desolation Row, Tombstone Blues, Thin Man), aunque a veces, la sucesión de imágenes termina dando paso a una declaración directa y casi siempre dolorosa (don’t send me no more letters, no…). Esta confusión se sublima en Blonde on Blonde, para Allen Ginsberg la cima poética de éste y aquél, no sin razón. Dylan en este momento es una moto viviente, vive como una locomotora, y algunos llegan a comparar sus apariciones en directo con The Band como psicodelia viviente (cf. Eat the document). La clave habrá que buscarla en un texto de Memphis Blues Again.

El hombre de la lluvia me dio dos remedios,
Entonces dijo “salta encima”.
Uno era medicina de Tejas,
El otro era solo ginebra de ferrocarril.
Y como un loco los mezclé
Y eso estranguló mi entendimiento.
Ahora la gente se ha vuelto más fea
Y no tengo sentido del tiempo.

Stuck Inside of Mobile (w/ the Memphis Blues Again)
Blonde on Blonde. 1966

Y se la pega en una moto Triumph 500 (29/VII/66). Hemos de haber contemplado los riesgos de la escritura automática y superreal.

El retorno tras su convalecencia es extraño, no tiene nada que ver con lo que hasta ahora había hecho, country amargo primero, después feliz, estandars y felicidad matrimonial, doctor honoris causa por la universidad de Princetown y, para muchos, la muerte de un poeta. Este periodo confuso por lo claro ilustra muy bien como en muchas ocasiones la vida privada plena puede ser “nefasta” para la vida artística plena, aún cuando también en este periodo se ubican trabajos revalorizados ahora (sobre todo John Wesley Harding y Planet Waves). De pronto, coincidiendo con el inicio de su crisis matrimonial, Dylan conoce a Norman Raeben, personaje oscuro pero vital. Tenemos un interesante artículo publicado en The Telegraph y contenido en la recopilación In search for Bob Dylan (Trad. Esp. Celeste, John Bauldie edit.) escrito por Bert Cartwright: El Misterioso Norman Raeben. Cierto anciano conocido por Dylan el año 74, mencionado con ambages en la entrevista concedida a Playboy el año 78.

En “Blood on the Tracks” hice conscientemente lo que antes hacía inconscientemente […] Pero escribí las canciones…que contienen la desintegración del tiempo, donde no hay tiempo, intentando enfocarlo con tanta fuerza como una lupa bajo el sol. Hacer eso conscientemente es toda una habilidad, y yo lo hice en “Blood on the Tracks” por primera vez. Sabía hacerlo gracias a la técnica que había aprendido… de hecho tuve un maestro para ello…
Dylan a Matt Damsker, Circus, 15/09/78

“Street Legal” es lo que más se acerca a donde va a ir mi música en el futuro. Tiene que ver con una ilusión del tiempo. Quiero decir que las canciones se basan fundamentalmente en la ilusión del tiempo. Fue un anciano quien sabía eso, yo cogí lo que pude…
Ibid.
(cf. El Misterioso Norman Raeben, Bert Cartwright, art. incl. En
“Bob Dylan. SeBusca”. John Bauldie de. [trad. Esp. Celeste.1994])

Así que es en Street Legal donde ese proceso de desintegración del tiempo y creación consciente alcanza su punto de inflexión: aquí aparece un verso donde Dylan dice I’ve been in the mountains and I’ve been in the wind, I’ve been in and out of the happiness: El viento que no ha dejado nunca de soplar dentro del vasto horizonte de la magna obra dylaniana. Se trata pues de ver con este ejemplo concreto ese paso de la inconsciencia a la conciencia, de Bringin’ a Street Legal trascendiendo estas dos fronteras, amén de apreciar la claridad de ideas que dentro de todo su corpus poético le llevan a interrelacionar conceptos que se deslizan por toda su obra.

El viento aparece ya en las primeras composiciones de Dylan como un elemento primario con los atributos más ordinarios y normales del mismo;

Eh, Woody Guthrie, te escribí una canción […]
Brindo por los corazones y las manos de los hombres
Que vinieron con el polvo
Y se han marchado con el viento.
Song to Woody. “Bob Dylan”.1961

Aun cuando ya existe la metáfora y la oposición a otros fenómenos atmosféricos (rain/wind), el uso de la misma no esta caracterizado, digamos, por mayor profundidad que la habitual en el mismo Woody Guthrie, quien en su Tom Joad y Baladas del Dust Bowl ya dibujara con una habilidad que a Dylan pasmaría, la dureza del fenómeno atmosférico cargado de componente doloroso y sentimental. Vinieron con el polvo y se fueron con el viento, Cisco Houston, Leadbelly, Guthrie, hombres que sufrieron y en los caminos de la depresión recibieron los embates del viento.

No trato de ser exhaustivo: la pista que sigo puede seguirla cualquiera leyendo los textos de Dylan, así que la aparición del viento en la 1ª etapa de Dylan voy a suscribirla a tres ejemplos in crescendo hacia lo que es un perfecto punto de partida para lo que trato de explicar: en Freewheelin’ (1962) tenemos Girl from the North Country donde el viento es un ingrediente esencial de un paisaje que Dylan nos dibuja con inusitado lirismo.

Si marchas a la fiesta de la ciudad del Norte,
Donde los vientos azotan fuerte la frontera […]
Por favor, mira si viste un abrigo cálido
Que la proteja del ululante viento […]
Puedes ver por mí si su pelo cae todavía largo,
Es como mejor la recuerdo.

El viento del norte que se respira tambien en North Country Blues sopla en la frontera de un lugar donde vive la antigua musa del poeta (Echo Elstrom, su primera novia, dicen algunos <cf. R.Shelton>), como el viento del oeste en Boots of Spanish Letters empuja a otra musa hacia la costa española, tras un diálogo amoroso de estremecedora carga dolorosa (aunque tuviera las estrellas de la oscura noche o los diamantes del profundo mar, las olvidaría por un solo beso tuyo). Tenemos, pues, una imagen de pura naturaleza mezclada con dos factores vitales de la poética dylaniana: el amor perdido y la frontera.

Y es que la pasión por la línea fronteriza (una de cuyas mayores cimas es la reinterpretación del cover de Ry Cooder Across the Borderline, versionado también por Willie Nelson, que Dylan recreo durante su gira con Tom Petty y en su polémica actuación en Sevilla el 17 de Octubre de 1991) y los paisajes helados que evocan la America profunda natal de Dylan, Duluth, Wabasha, Hibbing, se retrata esencialmente con el habitual recurso de un viento que generalmente azota y es violento. El factor biográfico siempre hay que tomarlo con alfileres en Dylan, más si vemos el no-tiempo, pero es estremecedor atender las palabras de Never Say Goodbye (Planet Waves, 1973), proyección de la Chica del País del Norte, conexión acentuada con otra canción de Blood on the Tracks, If you see her say hello.

Crepúsculo sobre el lago helado,
Y viento del norte a punto de romper.
Oh, huellas en la nieve,
Silencio ahí abajo […]
Has teñido tu pelo de marrón,
Me encanta verlo caer.

Hago hincapié también en la índole oral de la poesía de Dylan, susceptible de variar los textos, modificarlos constantemente a fin de penetrar en mil perspectivas distintas: Girl from the North Country es un ejemplo simple, pero en las canciones de Blood on the Tracks se hace un uso constante del cambio de perspectiva pronominal, variando además las letras en busca de esa desintegración del tiempo. Las canciones son entes vivos sujetos a variaciones plausibles y que además ellas, en sí mismas, piden. Tangled up in Blue es el epítome.

Kingsport Town, canción tradicional remodelada textualmente por Dylan, incluye unos versos muy llamativos: su origen es un tema remozado a partir de Guthrie, Who’s goin’ to shoe your pretty little feet?, y el viento aparece desde el principio: is blowin’ strong. Para John Bauldie, los versos que nos ocupan tienen que ser cosecha de Dylan, en tanto que se distingue del resto del contenido de la canción, de estilo formular. El viento vuelve así a unirse de forma explícita al amor, un gusto sensual se deriva de la alegría con que Dylan canta este texto tradicional.

¿Quién va a besar tus labios de Memphis,
cuando yo salga al viento?
Kingsport Town
“Bootleg”.1991
(pero de “Freewheelin’”.1962)

La opinión de Bauldie señala inequívocamente la característica aparición del viento como marca de origen dylaniana.
Llegamos así a la canción quizás más popular de Dylan y que a la hora de afrontar nuestro problema nos plantea más de una disyuntiva: Blowin’ in the wind (la primera de ellas es una suposición: la exclusión de una canción tan hermosa como Let me die in my footsteps, donde también tiene un papel importante el viento, ha de deberse en primera instancia a la incompatibilidad de mensajes poéticos: bien podía ser hoy Let me die… un himno de dimensiones semejantes a Blowin’…).

La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
La respuesta está flotando en el viento.

Blowin’ in the Wind. “The Freewheelin’”. 1962

Nada menos que la respuesta a todos los interrogantes que aquí plantea Dylan está en el viento, algo así como imposible de alcanzar. Esta canción, detonante del fenómeno Zimmerman, nos presenta una de las dos habituales concreciones del viento en el poeta: el viento sopla (blow) o aúlla (howl). Del aullido nos ocuparemos luego al entrar en el marasmo de la inconsciencia. Aquí lo curioso del viento es que no sopla, sino que es la respuesta la que sopla en él, flota en el viento se suele traducir, un veloz huracán se lleva el interrogante planteado por Dylan. Tomada como summa de los movimientos civiles (cf. Joan Baez: él nos cargó los arsenales), la postura de Dylan no deja de ser escéptica y quizás esto no haya sido apreciado en su momento, pero se verá refrendado en la otra canción que lleva el viento en su título (aparte de Caribbean Wind): Idiot Wind, para mí la obra maestra cumbre de Zimmerman y donde no hay tiempo para las respuestas.

Viento idiota, soplando a través de las flores de tu tumba,
Soplando a través de las cortinas de tu cuarto.
Viento idiota, soplando cada vez que mueves los dientes.
Eres una idiota, chica,
Es increíble que todavía sepas como respirar.
Idiot Wind.”Blood on the tracks”. 1974

De nuevo blowin’, pero ahora el viento es el sujeto y brota de los labios de una nueva musa (lectio facilior: Sara), para después en el climax del dolor brotar de ambos labios. Este viento es idiota, no puede portar respuestas, solo visiones (visions of your chesnut mare…) y la canción surge después de Norman Raeben en el momento en que la conciencia ha aparecido para desintegrar el tiempo. Dylan ha retomado aquel viento que contenía la respuesta y lo ha disparado desde el Big Coulee Damm al Capitolio como una sarta de mentiras absurdas. Visiones, visiones del viento opuestas a las mágicas y anfetamínicas visiones de Johanna que en 1966 atormentaban la cabeza del que había bebido los remedios del rain-man.

Volvemos atrás: en Subterranean Homesick Blues (Bringin’ it all back home. 1965)escuchamos you don’t need a weatherman to know wich way the wind blows, no necesitas al hombre del tiempo para saber de qué dirección sopla el viento, frase que atenta directamente con todo principio formulado en Blowin’ in the Wind: no sigas líderes, vigila los parquímetros, dice. Si no necesitamos al hombre del tiempo, de alguna forma tampoco hay necesidad de responder con el viento a los interrogantes formulados allí. En Don’t look back se tropieza Dylan con un grupo que hace versiones eléctricas de sus canciones: no me importa que me escuchen, dice. Continuará por un camino que llegará a un punto exagerado por lo críptico. Su música se ha quedado despojada de todo utópico contenido social. En Watchin’ the river flow (1971) paso intermedio hasta el viento idiota que explota en Blood on the Tracks, ya es explícito: ni siquiera importa de donde viene el viento.

No importa por donde sopla el viento,
Simplemente me sentaré aquí, mirando el río correr
“Greatest Hits II”.1971

En 1965 el viento aúlla como un martillo:

El viento aúlla como un martillo,
La noche sopla fría y lluviosa,
Mi amor es como un cuervo
En mi ventana con un ala rota.

Love Minus Zero (Bringin’ it all back home, 1965) es una de las canciones más hermosas jamás escritas pero críptica: la gente escribe sentencias en el muro, estatuas hechas de cerillas, ceremonias de hombres-caballo… Aún así tiene un leit motiv claro, el amor, mi amor, dice Dylan, con unas consideraciones muy particulares acerca del éxito y el fracaso. La estrofa final (donde ha querido verse una referencia al Cuervo de Poe) nos presenta de nuevo al viento, ahora aullando. Howl, aullido, nos remite directamente a Allen Ginsberg y a la generación beat, y es como el epítome de esa desintegración del tiempo inconsciente que en la trilogía 65-66 se sublimará. Tal vez la imagen más brutal de todo este periodo aparezca en Visions of Johanna, y el aullido visceral está presente. Mirad como el tiempo se rompe. Lo intangible de la cosa es evidente, más aún una posible fuente de ese fantasma que aúlla: el viento.

El fantasma de la electricidad ahúlla en los huesos de su cara
“Blonde on Blonde”. 1966

El aullido reaparece en dos ejemplos emblemáticos después de su accidente de moto: el primero de ellos es All Along the Watchtower, sito en John Wesley Harding (1967), trabajo revalorizado con el tiempo pero denostado en su momento frente a la obra anterior de Dylan, y fue de común acuerdo la pieza que mejor encajaba en esa obra anterior, o sea, la de la desintegración inconsciente del tiempo.

A lo largo de la atalaya
Príncipes oteaban,
Mientras todas las mujeres iban y venían,
También criados descalzos.
Fuera, a lo lejos,
Un gato salvaje gruñó,
Dos jinetes se estaban acercando,
El viento comenzó a aúllar.

Y eso por su curioso universo angustioso al que Jimmy Hendrix diera dimensión eléctrica remarcando el aullido que Dylan ha mantenido como emblema de su obra en los últimos años (siempre la interpreta en directo): este verso cierra la canción como broche perfecto a un universo cerrado e ilimitado a la vez. Al tiempo, el envoltorio musical post-Hendrix permite, en otra clave, desintegrar el tiempo de nuevo. El gato salvaje gruñe en un páramo que se divisa desde lo alto. El viento es un detonante del terror que daba pie a la confusión que inspiraba el inicio de la canción.

Isis (1975) es ya una canción que se desarrolla en el periodo de desintegración consciente del tiempo, y Dylan la presenta en un concierto de la Rolling Thunder Revue (diciembre del 75) como una canción sobre el matrimonio.

El viento estaba aullado y la nieve era terrible,
Picamos a través de la noche
Y picamos a través del amanecer.
“Desire”. 1975

¿Qué quiere decir? Porque si uno se adentra en el texto de Isis verá las peripecias de un hombre que se introduce en una loca búsqueda de algo que no sabe qué es y para lo que no necesita dinero, después que Isis le haya abandonado tras su mística boda el 5 de mayo. Quien haya escuchado alguna vez Desire detenidamente habrá percibido la mística especial que brota de sus aristas. El violín de Scarlett Rivera lo dota de unas coordenadas musicales muy especiales e inéditas en la carrera de Dylan, algo así como mágico, y la magia en Isis se desborda. El viento vuelve a aullar mientras la nieve es estruendosa, vuelven a unirse fenómenos meteorológicos aparentemente contextuales (el protagonista de Isis ha emprendido la búsqueda), pero en Isis nada puede ser contextual. Cada palabra está cargada de símbolos y no-tiempo. El quinto día de mayo casó el protagonista con Isis. ¿Por eso es una canción sobre el matrimonio? Pero la unión es mística, Isis es la diosa que impregna a un hombre que indaga dentro de las pirámides, lugar central del poema y precisamente aquel en el que el tiempo menor mella ha provocado.

Creo que es el momento de reflexionar: el fin de este viaje llega en 1978, en Street Legal, como vimos ya, el momento de inflexión para Dylan. Este principio se vio truncado por el periodo Born Again de reconversión al cristianismo (79-81), cruel cisma en un desarrollo que de seguir la línea emprendida hubiera llegado quien sabe hasta qué punto. Es en este periodo en el que escribe Dylan Caribbean Wind , canción compleja (tenemos hasta tres versiones con distintas variantes textuales), llena de referencias literarias (la Rosa de Sharon del Paradise Lost de Milton) donde es difícil perderse en su constante ir y venir pronominal con la última derrota (recordaré siempre su rostro).

¿Has tenido un sueño que no pudieras explicar?
¿Te has encontrado con tus acusadores cara a cara en la lluvia? […]
Y todavía soplan los vientos del Caribe
Desde Nassau hasta México
Avivando las llamas de la caldera del deseo.
“Biograph”.1985 (pero de “Shot of Love”).

El hecho real de la inexistencia de una única letra para la canción hace aún más evidente el hecho de la desintegración del tiempo que es inexistente: la vida privada no existe siquiera, y si queremos deducir de aquí que esto está dedicado a quien le introdujo en la fe cristiana (told about Jesus, told about rain) necesariamente tenemos que errar. El viento del Caribe es la metáfora utilizada más explicitamente por Dylan para señalar la purificación inmortal, viento purificador que estamos tentados de soñar que es ella misma, ella la que azota las calderas del deseo, mientras que en Señor (Tales of Yanquee Power) el embalaje del viento que sopla es casi nihilista.

Un viento perverso sigue soplando
en el puente superior.
Una cruz de hierro aún cuelga de su cuello[…]
Este sitio ya no tiene sentido para mí,
¿puede decirme a qué estamos esperando, señor?
“Street Legal”. 1978

El viento es maldito, como el mensajero de John Wesley Harding, soplando en la cubierta de un barco mientras una cruz de acero sigue colgada de su cuello. Es fácil comprobar que el viento no ha dejado de azotar y avivar el sentimiento de nostalgia que prima en toda la andanza poética de Dylan. En Street Legal se llega así a un momento adelantado al inicio y vital para comprender la fuerza del conciencia.

Bueno, he estado en la montaña
y he estado en el viento,
he estado dentro y fuera de la dicha.
He cenado con reyes, me han ofrecido alas
y nunca me ha impresionado demasiado.
Is your love in vain? Ibid.

Nunca ha dejado de hacerlo, nunca le han impresionado. El viento pues, es vital elemento de desintegración, más aun podríamos decir que todos los elementos atmosféricos, y Dylan ha comprendido, ya lo comprendía, que no hay respuestas en el viento.

La catarsis llega así a su culminación en Street Legal, y sobre todo en Where are you tonight? (Journey through the Dark Heat), destacada por Robert Shelton al inicio de su biografía (No direction home) como obra a redescubrir. Hagámoslo y reivindiquemos una canción que lleva a su cúspide una trilogía perfecta dentro del disco (True love tends to forget-We better talk this over-Where are you tonight?). En ella hay un paraíso de dolor y lucha entre Dylan y su gemelo, como Truman Capote, dolor y locura, y quizás en ningún otro tema de Dylan se aprecia con tanta claridad la desintegración del tiempo: como en Desolation Row y en Idiot Wind nos imbuimos dentro de un mundo caótico caracterizado por la visión y el dolor de la derrota, ejemplificada con el amor, para al final brotar el yo del poeta con fuerza, con términos directos (no puedo creer que esté vivo). Es un retorno a la realidad, pero las coordenadas temporales se han roto.

Si no crees que este dulce paraíso
tiene un precio,
recuérdame que te enseñe las cicatrices.

Recapitulando y mirando también el hoy de Dylan el viento es un elemento perturbador:

Un inglés varado en el viento de negro corazón,
peinándose hacia atrás, su futuro no es muy boyante.
Muerde la bala y busca en su interior dignidad.
Dignity. “Greatest Hits III” (pero de “Oh Mercy”1989)

O purificador (como en Caribbean Wind), o suave y romántico,

Te recordaré,
Cuando el viento sople a través de los pinares.
I’ll remember you. “Empire Burlesque” 1985

O libre,

Que el viento sople suave, deja que el viento sople fuerte,
un buen día al niño y a la niña
los cocieron en una tarta.
Under the red sky. “Under the red sky”.1990

O cruel y duro (Isis, Love Minus Zero, Watchtower), o utópico (Blowin’ in the Wind). When the Ship comes in muestra claramente el doble mensaje (crueldad y esperanza) a partir de una noticia que nos da Joan Baez en su autobiografía, un hotel donde no dejaban alojarse a nuestro poeta a causa de su aspecto fue la causa que dio forma a la canción, David venciendo a Goliath, grandeza épica situada a partir de un paisaje marino y ventoso.

Oh, llegará el momento
En que los vientos cesen
Y la brisa dejará de soplar.
Como la quietud en el viento
Antes de que el huracán comience,
La hora en que llega el barco.
“The times they are a-changin’”. 1963

Todos estos atributos podéis considerarlos, pero para mí el viento en Dylan es esencialmente visionario e idiota. Esto a partir de tres elementos que se encadenan y tienden un puente entre los dos momentos de conciencia e inconsciencia: en Idiot Wind el viento sopla a través de los dientes, es respiración, para ser después viento a través del polvo sobre estanterías, el lugar donde habita lo creado (o puede crearse: quedan los asientos traseros de los coches y las circunstancias apremiantes).

Viento idiota, soplando a través del polvo de nuestras estanterías;
Somos idiotas, chica, es una maravilla que podamos hasta alimentarnos.

En la última estrofa de Up to me Dylan sopla libremente la armónica,

Y si ya no nos encontramos de nuevo, cariño, recuérdame,
Como mi solitaria guitarra dulce tocó para ti
Aquella antigua melodía.
Y la armónica alrededor de mi cuello, la soplé libremente para ti.
Nadie más podría tocar esa tonada,
Sabes que era lo que me tocaba.
Up to me. “Biograph” 1985 (pero de “Blood on the tracks”)

una armónica que nos puede retrotraer hasta 1966 cuando profetizaba nuestro poeta

Las armónicas tocan los tonos esqueléticos y la lluvia,
Y estas visiones de Johanna son todo lo que quedan.

Eso es para mí el viento en Dylan. Una eterna respiración que sopla una armónica que embruja momentos a través de palabras visionarias que quién diablos sabe hacia dónde conducen.

…WHEN THE BEAUTY FADES

Desde que estos pensamientos hicieran su curso tiempo atrás hasta hoy, nuevas imágenes han venido a lastrar su realidad. A primeros de octubre del año 97 (hace casi un año ahora que escribo estas líneas) ocurrió lo que tanto tiempo llevábamos esperando: Bob Dylan publicaba por fin una colección de nuevas canciones, nuevas canciones-poemas de Bob Dylan, las primeras desde Under the red sky, por fin, cuando parecía que lo que restaba era gozar de nuevas lecturas de Like a Rolling Stone y You’re a big girl now (que no es poca cosa), o esperar inéditas entregas de material tradicional como el que pudimos disfrutar en esas dos obras maestras que son World gone wrong y Good as I been to you. Ahora la realidad es otra, una realidad que demuestra lo que de inefable siempre pensamos que hay en la música del genio de Minnesota.

Sólo el título nos produjo el primer estremecimiento: Time out of Mind, el tiempo fuera de la mente, el tiempo desordenado de nuevo en la plena consciencia, después del diluvio. Después, cada paso trajo más y más estremecimiento. Shadows are fallin’ and I been here all day. Nunca antes pareció Dylan escribir por y para nosotros, los tipos que temblamos en la noche porque tenemos llagas en las tripas. It’s too hot to sleep and time is running away, cada palabra en Not dark yet es un mazazo puro y duro. El tiempo ha volado, no existe. Y para crear esta nueva desintegración, el maestro se sirve esta vez de textos tradicionales, adaptados a cada línea y a cada mensaje, después de conseguir, por fin después de tanto tiempo, que el ropaje musical fuera tan importante como la comunicación de sus palabras. Porque Time out of mind es además un viaje a la música más profunda de nuestro tiempo, el tiempo que ya no existe.

Y en esta nueva desintegración, el viento aparece, sí, pero aparece como uno más de los fenómenos atmosféricos brumosos que envuelven la obra: a menudo podemos percatarnos de los modos dylanianos para acercarse a la desesperación implícita en algunas de las piezas más conmovedoras de su repertorio (Standin’ in the doorway es probablemente el tema más doloroso desde los que componían Blood on the Tracks). En Love Sick el sonido suena como el trueno (the silence can be like thunder) y en la críptica Trying to get the heaven la atmósfera enrarecida que preside su devenir se enmarca a través del primer verso: the air is gettin’ hotter.

También, como en Kingsport Town, donde quedaba el protagonista tirado en medio del viento, aquí el mismo protagonista, con el corazón destrozado se queda en varias ocasiones tirado en medio de las inclemencias, después de ser despojado: You took the silver, you took the gold / you let me standing out in the cold (Million Miles). Y la esperanza de encontrar la dignidad queda hecha trizas, las deudas sin pagar (cf. Dignity), porque la lluvia que tenía que apagar el fuego pasó de largo (My house’s on fire,burnin’ to the sky / well I thought it would rain but the clouds passed by (Till I felt in love with you)).

Mientras que la lluvia y las nubes permanecen omnipresentes durante toda la duración de Time out of mind, el viento sigue agazapado para aparecer con violencia en la canción que nos retrotrae hasta la idílica magia de la chica del país del norte: canción llena de nubes, tormentas y, lo más importante, vientos de cambio, cambio de guardia, cuando la belleza se desintegra:

Cuando la lluvia te da en la cara
Y el mundo entero está pendiente de tí […]
Cuando aparecen las sombras vesperinas y las estrellas […]
Las tormentas rugen sobre el agitado mar […]
Los vientos de cambio soplan libres y salvajes,
aún no has visto nada como yo

Al asimilar con esta afirmación las dos utopías implícitas en Blowin’ in the Wind y The Times they are a-changin’, tenemos para nuestro propio y real placer toda la desnuda carnalidad y desesperación de nuestro héroe. Pero es que en Cold Irons Bound los vientos de Chicago hacen trizas a Dylan, o al narrador desesperado de TOOM: tal vez deberíamos preguntarnos si esos son esos los vientos de cambio. ¿Hace trizas el cambio? Tal vez si tuviéramos conciencia las cosas serían distintas, y es a esta cuestión a la que Bob Dylan, el majestuoso creador de ensueños tortuosos, parece responder en la tremenda, inmensa, mágica Highlands. Auténtico compendio de todos los caminos emprendidos por Dylan, aparece como la respuesta a una vida que parece haber llegado a un cruce insalvable aunque todavía no haya oscurecido del todo (feel like I’m comin’ to the end of my way, afirma explicitamente en Till I felt in love with you).

Sí, mi corazón está en las Tierras Altas donde quiera que vaya
Allí es donde estaré cuando me llamen a casa
El viento susurra en verso en los castaños de Indias […]
Podrías decir de mí cualquier cosa salvo que todo me va bien
Si tuviera una conciencia, tal vez perdería los estribos
De cualquier manera, ¿qué haría con ella?
Tal vez empeñarla

El viento y la conciencia. La conciencia y el viento. Estremecimiento. Después de deshacer la estúpida irrealidad del tiempo expulsándolo de la mente, empleando la conciencia siguiendo los postulados del gurú Raeben, Mr. Bob Dylan descubre que no tiene conciencia, descubre que para desintegrar las coordenadas del tiempo y el espacio no necesita técnicas pictóricas, sólo la huida, la conciencia no existe. Pero como en Highlands el tiempo se ha desintegrado, nos encontramos con que Bob Dylan vuelve a las andadas, retorna al preciso desorden que daba forma a sus más hermosas canciones de amor. El cuervo vuelve a posarse en la ventana. Ahora sus dos alas están rotas.


Antonio Kurado, 9 de septiembre de 1998

* : El presente texto (exceptuando When the beauty fades away) fue expuesto por el autor en una conferencia en la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla en el año 1996.


Hombre,... Kurati!!! :D conocí a Antonio cuando sólo era un adolescente loco por Bobby, hoy sigue siendo un loco que escribe muy bien.

Un abrazo desde aquí Antonio!!!


Top
 Profile  
 
PostPosted: Thu January 24th, 2013, 03:37 GMT 
User avatar

Joined: Sun January 11th, 2009, 19:08 GMT
Posts: 2796
“LORCA GRAVES”:

PRESENCIAS DE LA LITERATURA HISPANA
EN LA OBRA DE BOB DYLAN

por Christopher Rollason

http://yatrarollason.info/files/DylanLorcaGraves.pdf


Top
 Profile  
 
Display posts from previous:  Sort by  
Post new topic Reply to topic  [ 147 posts ]  Go to page 1, 2, 3, 4, 5, 6  Next

All times are UTC


Who is online

Users browsing this forum: No registered users


You cannot post new topics in this forum
You cannot reply to topics in this forum
You cannot edit your posts in this forum
You cannot delete your posts in this forum
You cannot post attachments in this forum

Jump to:  
Powered by phpBB® Forum Software © phpBB Group