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PostPosted: Sun September 4th, 2016, 18:22 GMT 
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NEIL YOUNG: los años oscuros

Tomado de Enrique Martínez en http://www.sysvisions.com/

Hace casi treinta años Neil Young se adentró en un lugar en el que todos hemos estado alguna vez, y del que algunos nunca retornan. No es un espacio físico sino más bien un estado mental. Entre 1972 y 1975, cuando el mundo parecía abrírsele de piernas, se tuvo que enfrentar a la oscuridad, y plasmó su itinerario por el lado más siniestro de su existencia en una trilogía de L.Ps que han cimentado su leyenda de artista sin compromisos ajenos a su necesidad expresiva.

Otros artistas de renombre han explorado este lado de su naturaleza. Algunos no han querido volver allí (como Van Morrison, que ha confesado que jamás hará otro Astral Weeks); otros sólo han podido habitar esas regiones de su alma, y sus biografías han quedado definitivamente marcadas por la tragedia. Pero pocos han logrado articular estas circunstancias en un discurso musical coherente de maneras tan divergentes y complementarias, sosteniéndolo por el periodo de tres obras consecutivas ( Time Fades Away (1973), On The Beach (1974) y Tonight´s The Night (1975) ), y resultando tan sincero y esclarecedor en su expresión.

El propio Young se ha encontrado con otros periodos difíciles, y su obra se ha manifestado en este sentido. Los años ochenta los vivió atravesando inmensas dificultades, que decidió afrontar por medio de la anestesia emocional, rebajando su producción a obras de baja calidad y a impostados ejercicios de estilo. En los noventa Sleeps With Angels (1994) no resulta una estancia tan prolongada por estos derroteros; más bien es un empático homenaje a un viajero que no retornó y que citó a Young en su carta de despedida: Kurt Cobain. Toda la carrera de Young está repleta de canciones de profunda tristeza. Pero el trip que supone esta trilogía no se ha repetido.

En este caso el propio artista parece renegar de dos de las tres obras de este periodo: ni Time..., ni On The Beach han sido reeditadas en C.D de modo oficial. Preguntado al respecto, Young se ha mostrado elusivo, sin aclarar si es que le resulta demasiado doloroso enfrentarse a una nueva audición, o si le parecen obras de bajo nivel (algo que fue percibido así por la crítica en su momento). Puede ser que no ocupen el lugar de indiscutibles obras maestras que nadie le niega a Tonight´s… Pero atesoran muchos más méritos de lo que siempre se ha considerado.

Naturalmente el poder de fascinación de la producción discográfica de Young en este periodo tiene que ver con una de las perversiones más ruines que tenemos los más apasionados aficionados al rock: si al gran público le chiflan los cadáveres exquisitos, los mártires, al buen gourmet le ponen los moribundos catatónicos, el artista al borde del abismo. Para nuestro disfrute de escasas horas de bizarra belleza, para encontrar solaz y acompañamiento en nuestras pequeñas crisis emocionales, nos valemos de sufrimiento real, y a ser posible permanente, de seres humanos de carne y hueso. No hay compasión con el auténtico doliente, ni tolerancia con el que percibimos como farsante. Señores, estamos de psiquiátrico.

Lo cierto es que existe un discurrir de acontecimientos que provocaron las emociones que inundan los discos de los que estamos hablando. En 1972 la vida de Neil Young irradiaba un brillo de color rosa que era terriblemente engañoso: su disco Harvest (1972), apoyado en el single más vendido de toda su carrera "Heart Of Gold", lo situaban como el artista de mayor éxito de los U.S.A, una figura para todos los públicos. A Young esta posición no le interesa: no quiere pagar el precio que sabe que se cobra un éxito de esta naturaleza. Esta resuelto a ponerse él mismo piedras en su camino al estrellato.

Tampoco la grabación de Harvest ha estado libre de dificultades: aquejado de una parálisis muscular parcial que le impide sostener una guitarra eléctrica, graba un disco con un sonido más blando de lo que pretendía. Finalmente se recupera de cara al final de la elaboración del L.P, por lo que incluye "Words" y "Alabama", dos cortes de mayor contenido eléctrico.

Pero una sombra, que posteriormente se tornaría inmensa, comienza a amenazar el entorno de Young: la adicción a la heroína de Danny Whitten, guitarrista original de los Crazy Horse. Ya entonces son evidentes los estragos que la droga está produciendo en su amigo, y Young los plasma en "The Needle And The Damage Done", incluida en una desnuda toma en directo en Harvest.
El desarrollo de la gira de promoción del superventas resulta la antítesis de lo que cabría esperarse. Pese a que la audiencia responde llenando inmensos recintos hasta la bandera, la reacción anti-éxito del artista desconcierta al público: cantidades ingentes de nuevas y desconocidas canciones, conciertos repletos de electricidad salvaje, una plasmación musical de la tormenta interna que se sucede dentro del staff de la gira. La discográfica ha editado la banda sonora de la película Journey Thru The Past: es una errática recopilación de material de toda la carrera precedente de Young para acompañar un extraño film biográfico. Young no considera el disco apto para la publicación, pero Reprise desoye su opinión: tanto la película como el disco son destrozados por la crítica.

Además la banda se rebela ante el éxito de Harvest: pretenden más ingresos al estar acompañando a la máxima estrella del momento. Esto no es comprendido por Young, sorprendido por la codicia de sus músicos. Pero el acontecimiento que más impacto tiene en Young ya ha tenido lugar antes del comienzo de la gira. Después de un intento de incluir a Whitten en los Sray Gators (la banda de acompañamiento para la gira), y ante la imposibilidad de extraer nada de valor del guitarrista por su deplorable estado físico y mental, es enviado de vuelta a Los Angeles con cincuenta dólares, que emplea en comprar la dosis de heroína que acaba con su vida. Por supuesto la noticia despierta en Young un fuerte sentimiento de culpabilidad.

Los conciertos, para espanto de una audiencia que espera asistir a una amable sucesión de grandes éxitos, bellos e impolutos, se convierten en una catarsis para un cada vez más deprimido Young. De hecho, su estado emocional resulta tan preocupante, que sus amigos Graham Nash y David Crosby deciden acudir al rescate, acompañándolo en las últimas fechas de la gira. En una decisión comercialmente suicida Young decide publicar un disco en directo representativo del tour, consistente exclusivamente de inéditas en su versión más cruda. Sin ningún retoque de estudio, sin alterar las deficiencias de ecualización o de interpretación, Time Fades Away, es un disco árido y sin concesiones, incomprendido en su momento. Young lo defiende en una entrevista de 1975:

"Yo pensé que era válido. Time Fades Away fue un álbum muy nervioso. Y así era exactamente como estaba en aquella gira. Si alguna vez te sientas y escuchas todos mis discos, habrá un lugar para él. No cada vez que quieras disfrutar de música, pero si estás en un trip, es importante. Cada uno de mis discos es para mí como una autobiografía en curso. No puedo escribir el mismo libro cada vez. Algunos artistas pueden, pueden publicar tres, cuatro discos al año que suenan todos jodidamente igual. Eso es estupendo, alguien está intentando comunicarse con un montón de gente y darles el tipo de música que saben que quieren escuchar. No es mi rollo, mi rollo es expresar lo que está en mi mente. No espero que la gente escuche mi música todo el tiempo, a veces es demasiado intensa […]" "[…] Nadie esperaba Time… y no me arrepiento de haberlo publicado. No necesitaba el dinero, no necesitaba la fama[…]


Si bien como unidad Time... se sostiene muy precariamente, como repertorio es esencialmente brillante y sincero, consecuente con el momento vital de su autor. Hay varios discos de Young con peores canciones y que parecen enmascarar más al hombre responsable de ellas.

Se abre con la homónima "Time Fades Away" que, tan urgente como indica su nombre, es un rock´n´roll acelerado al estilo del "Highway 61 Revisited" de Dylan, con una letra muy sombría ("Catorce yonkis demasiado débiles para trabajar/ uno vende diamantes por lo que valen/ en la calle del dolor el desengaño acecha./ Hijo no llegues tarde a casa/ intenta volver a las ocho/ no esperes al anochecer/ porque sabes como se esfuma el tiempo"; en la última estrofa toda la letra coincide, a excepción del número de yonkis, que sintomáticamente se reduce a trece). Además la mezcla entierra a voces y guitarras por debajo del piano: un presagio de la crudeza del resto del disco.

Tanto la delicada pieza de piano "Journey Through The Past" como el eléctrico medio tiempo "Don´t Be Denied" son piezas autobiográficas, que frente a "Helpless" (incluida en el Deja Vu de CSN&Y) transmiten más amargura que nostalgia.

vLas otras dos baladas del disco tienen cargas de profundidad en sus letras. En "Love In Mind" no termina de encontrar su lugar dentro de las normas sociales. En "The Bridge", intenta reconstruir el puente que le une a su amante, derruido por demasiadas mentiras, aunque es consciente de que la reconstrucción puede tardar mucho.

Los otros tres cortes eléctricos son progresivamente apocalípticos, pues si en "Yonder Stands The Sinner" y "L.A" ("Cuando las autopistas se atasquen/ y las montañas entren en erupción, y el valle sea tragado por las grietas del suelo/ ¿Seré finalmente escuchado por ti?.") Young suena como un poseso, en "Last Dance" su intensidad resulta tan brutal que sus acompañantes parecen por momentos incapaces de seguirlo. Es una canción que niega la posibilidad de alcanzar la felicidad llevando una vida convencional, pero sin transmitir en ningún momento la sensación de que la otra opción lleve a ninguna parte. El estallido final de Young, la tormenta eléctrica que desata, acompañada de una maníaca interpretación vocal, asusta. Su salud mental está claramente paseándose por el alambre, sin red.

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Para paliar sus problemas se sumerge en un baño de tequila, acompañada de cantidades ingentes de hierba. De él emerge para recibir otra trágica noticia: Bruce Berry, roadie habitual de Stephen Stills y Young, y muy apreciado por todos, también ha fallecido a causa de una sobredosis.

Estos problemas hacen que se sienta incapaz de participar en la reunión con Crosby, Stills & Nash que se está fraguando. Decide abortarla y reclutar a los dos miembros supervivientes de los Crazy Horse; el bajista Billy Talbott y el batería Ralph Molina. También llama a Ben Keith para que se encargue de la steel guitar y a otro habitual, Nils Lofgren a la guitarra. Se encierran en un local de ensayo de los LA Studio Rentals, propiedad del hermano de Bruce Berry, y en un estado de ebriedad absoluta conjuran los fantasmas que atormentan a Neil, pero también a ellos: la pérdida de sus amigos Whitten y Berry. En palabras de Young:

Tonight´s Is The Night es una carta de sobredosis. Todo trata de vida, droga y muerte. Cuando nosotros tocamos esa música estábamos todos pensando en Danny Whitten y Bruce Berry, dos miembros de nuestra unidad perdidos por sobredosis de caballo. Las sesiones fueron la primera vez que los restos de Crazy Horse se juntaban desde la muerte de Danny. Teníamos que conseguir entre todos la fuerza para llenar el vacío que él dejó. El otro fallecido, Bruce Berry, fue roadie de CSNY por mucho tiempo. Su hermano Ken lleva Studio Instrumental Rentals, donde grabamos el disco. Así que había un montón de vibraciones entre nosotros. Había mucho espíritu en la música que grabábamos. Es divertido, recuerdo toda la experiencia en blanco y negro. Íbamos a los estudios a las cinco de la tarde y empezábamos a colocarnos, bebiendo tequila y jugando al billar. A medianoche, empezábamos a tocar. Y tocábamos por Bruce y Danny en su camino a través de la noche. No soy un yonki, y ni siquiera voy a intentar comprobar como es… pero nos colocábamos, justo en el límite donde nos sentíamos los suficientemente abiertos al ambiente. Era espectral. Probablemente sienta más este álbum más que cualquier cosa que haya hecho nunca.

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En tan sólo dos noches registran en directo nueve de las canciones de Tonight´s the Night. El concepto vuelve a ser el mismo que en Time… registrar en crudo la emoción del momento, sin pulir las aristas. El disco no sólo es un relato personal sobre las experiencias fatales de sus dos amigos con las drogas, sino también una reflexión más genérica sobre la cultura de la droga que los confusos años sesenta habían terminado por producir. El tránsito de la hierba y el ácido a la heroína se estaba cobrando víctimas, y Young (que debido a sus problemas de epilepsia se había mostrado muy cauteloso con respecto a las drogas duras) está asistiendo al deterioro de amigos como David Crosby, e incluso a la muerte de otros.

Cuando Reprise recibe el disco, tal y como lo había programado Young (conteniendo incluso las incongruentes charlas de los músicos entre canción y canción), se niega publicarlo. Pero éste se decide a presentarlo en directo, en una serie de conciertos, que son recordados por la gente que asistió a ellos como los más extraños que jamás hayan visto. Un Young ataviado de blanco, con el pelo largo y grasiento, barbado, portando unas inescrutables gafas de sol, aparecía sobre un escenario decorado con una palmera de plástico y una bombilla que se encendía una vez Neil se presentaba pronunciando la críptica frase "sean bienvenidos a Miami Beach, aquí todo es más barato de lo que parece" y solicitaba un poco de "sol", informando después que esa noche "no van a reparar en gastos". Y ante una estupefacta congregación los músicos interpretaban entero y sin descanso el disco pendiente de publicación. Sólo en el encore la audiencia recibía una pequeña dosis de material conocido, eso sí, interpretado por un Neil ebriamente desafinado.

Al retornar de la polémica gira Young comienza la grabación de un nuevo disco de estudio, más convencional y elaborado que el frustrado Tonight´s…, aunque rescate dos temas de las sesiones de los Studio Rentals ("Walk On" y "For The Turnstiles"). El no grabar el disco con los paralizados Crazy Horse y la aparición de inhabituales colaboradores (Rusty Kershaw, Joe Yankee, George Whitsell, los productores Mark Harman y Al Schmitt) hacen de On The Beach una de las obras menos características de la carrera de Young en lo relativo al sonido. No aparece ninguno de los típicos registros de Young: ni la electricidad desbocada de los Crazy Horse, ni las tonadas al piano (la canción que más se aproxima a este registro, "See The Sky About To Rain" es subvertida al ser interpretada con un piano eléctrico), ni los cortes acústicos se acercan a su faceta country (en "For The Turnstiles" figuran en un sorprendente primer plano el dobro y el banjo en contraposición a la ausencia de la guitarra acústica). El propio Young canta algunos temas con un registro más grave de lo habitual.

Pero esto también aumenta la personalidad del disco. El inconfundible palpitar de la sección rítmica de The Band (Rick Danko al bajo y Levon Helm a la batería) hace de "Revolution Blues" uno de las canciones más dinámicas del repertorio de Young. La hiriente belleza del fiddle de Kershaw en "Ambulance Blues" recalca las cualidades evocadoras de la melodía. Y la utilización de las estructuras más ortodoxas del blues en varios cortes es una rareza muy ajustada al contenido lírico del L.P. Para Young este es el disco más deprimente de su carrera, pero a uno no se le antoja tan desolado como Tonight´s The Night. La portada nos muestra la ambivalencia de una obra cargada con humor sardónico y mala leche. Young está en una playa, al borde del mar, vestido pero descalzo y de espaldas a la cámara. Pero no es el típico día de playa: el cielo está muy nublado, resulta muy evidente el fuerte viento que hace y la playa está adornada con objetos sin sentido (un fragmento de uno de esos estrafalarios pero clásicos coches americanos, un periódico y un árbol en una maceta).

En este disco Young se ríe mucho, pero con una risa nerviosa, con el sarcasmo del que utiliza la estupidez de los demás para reforzar su autoestima. On The Beach está repleto de observaciones y críticas a diversos colectivos y personajes, que Young emplea para darse cuenta de que, aunque su vida sea un desastre absoluto, la de los demás tampoco le convence para nada, lo cual le está ayudando a abandonar el agujero en el que se encuentra. Se puede decir más alto, pero no más claro: "Toda esa gente, se cree que lo ha conseguido/ Pero yo no compraría, vendería prestaría o cambiaría/ nada de lo que tengo para ser como uno de ellos/ Prefiero comenzar de nuevo" ("Motion Pictures"). No es sólo en la utilización continuada del sarcasmo como medio expresivo, sino que este Young generacionalmente desconectado, sentimentalmente herido y anímicamente hundido está más en sintonía que nunca con Bob Dylan, con el de Blood On The Tracks (1975). Tal vez haya sido éste el momento de mayor convergencia de sus carreras.

Uno de los motores del descontento de Young es la industria discográfica de la que se encuentra muy harto después de los últimos acontecimiento. De este modo las letras se inundan de referencias a la industria y sus protagonistas. En "See The Sky About To Rain" ("Estaba en Dixie Land, tocando un violín plateado/ lo tocaba ruidosamente y entonces el hombre lo partió por la mitad") y en "For The Turnstiles" ("Todos los marineros con sus novias mareadas/ escuchan las sirenas en la orilla/ cantando canciones para chulos con traje/ que cobran diez dólares en la puerta") son los mercaderes discográficos los que reciben las andanadas. Pero hay para todos los eslabones de la cadena: "Vosotros los críticos os podéis sentar/ no sois mejores que yo por lo que habéis demostrado" ("Ambulance Blues"); "Fui a la entrevista en la radio y terminé sólo ante el micrófono" ("On The Beach").


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El álbum se abre con un ajuste de cuentas generacional, "Walk On", en le que denuncia la inmadurez de sus colegas ante las sombras (como las muertes de Whitten y Berry) que sus modos de vida comienzan a proyectar: "Nena es difícil cambiar/ no les puedo decir como deben sentir/ Algunos se colocan, otros se vuelven extraños/ pero más pronto o más tarde todo se vuelve real/ Sigue caminando, sigue caminando". "See The Sky About To Rain" nos habla de lo impredecible e inevitable del destino ("Algunos están destinados a la felicidad, otros a la gloria/ Algunos están destinados a vivir con menos, ¿quién puede saber tu historia?"). "Revolution Blues" se ríe de las violentas y fanáticas sectas contraculturales como la de Charles Manson, aunque por momentos no sabes hasta que punto simpatiza con alguno de sus planes ("He oído que Laurel Canyon está repleto de estrellas famosas/ pero las odio más que a los leprosos y las mataré en sus coches"). Y es que en "For The Turnstiles" aparece realmente amargado con los juegos de la fama ("De verdad que puedes aprender mucho de ese modo/ te cambiará en mitad del día/ aunque tu confianza se resquebraje/ no importa."). Y en "Vampire Blues" transmite auténtico odio hacia los ricos petroleros ("Soy un vampiro, chupando vida de la tierra (bis)/ soy un vampiro y te vendo veinte barriles"). No parece que la perspectiva de asesinar a algunos ricos y famosos resulte tan extravagante para el amargado Young de esta etapa.

No va a ser ésta la primera vez que se diga que lo mejor de On The Beach se encuentra en su espléndida y sentida segunda cara, la tripleta formada por la intensa "On The Beach", la delicada "Motion Pictures" y la titánica "Ambulance Blues". "On The Beach" es un blues de académico y largo desarrollo, de marcado acento confesional, quizá la canción más introspectiva del disco: frases como "El mundo gira, espero que no descarrile (bis)/ todas las fotografías se caen de la pared en la que las puse ayer […]/ Necesito una multitud, pero no la puedo enfrentar todos los días (bis)/ Aunque mis problemas sean insignificantes, eso no los hace desaparecer" o "Seguiré la carretera aunque no sé adonde lleva", suenan terriblemente sinceras.

"Motion Pictures" está dedicada a su novia, la actriz Carrie Snodgrass. En ella reconoce su aislamiento, su ensimismamiento, pero de un modo parecido a en "The Bridge", se compromete a restablecer el contacto: " Todos esos titulares, ya tan sólo me aburren/ Estoy muy dentro de mí mismo, pero saldré de algún modo/ Y estaré delante de ti, y traeré una sonrisa a tus ojos".

"Ambulance Blues" se prolonga por espacio de casi nueve minutos. Es una confusa narración en desnudo formato acústico que remite a "The Last Trip To Tulsa", de su primer disco en solitario. En ella, y a modo de destilación de las esencias del álbum, reparte a diestro y siniestro, a la vez que se deja invadir por la nostalgia. Por ejemplo Richard Nixon sale mal parado: "Nunca supe que un hombre pudiese contar tantas mentiras/ Tenía una historia distinta para cada par de ojos". Pero el que más recibe es él mismo. "Es difícil saber el sentido de esta canción/[…] Es fácil quedar enterrado en el pasado/ cuando intentas hacer durar algo bueno", y la línea definitiva del disco: "No hay nada como un amigo/ para decirte cuando estás meando contra el viento".

Por extraño que parezca, una vez publicado On The Beach en 1974, se embarca en el barco de los sospechosos marineros de "For The Turnstiles": una nueva gira de Crosby, Stills & Nash. Pero la convivencia es tan mala que Young viaja de un concierto a otro separado de la faraónica corte que acompañaba a sus colegas. Cuando la gira termina, Young parece haberse olvidado que tiene algo pendiente, pero no tardaría en darse cuenta de que una cierta tarea que había iniciado permanece incompleta.

Es la publicación final de Tonight´s…, que se fragua después de que Young invite a unos amigos a oír las mezclas finales de un nuevo (y definitivamente inédito) L.P, Homegrown. Cuando finaliza la cinta en la que éste está contenido, se puede escuchar una nueva versión del álbum proscrito, con un orden distinto en las canciones y con el añadido de tres temas nuevos, seleccionados por su proximidad al tono de las sesiones. Todos los músicos presentes, que desconocían Tonight´s…, le indican a Young que es mucho mejor disco que el nuevo, y Rick Danko le reta a conseguir que Reprise se lo publique. El periodista Allen Jones ha apuntado que es probable que Young se viese obligado por su conciencia a hacer público el contenido del disco como respuesta al asco que sintió durante la gira con Crosby, Stills y Nash, por los excesos típicos de los años setenta y propios de las decadentes rock-stars en que se habían convertido sus antiguamente idealistas amigos (ridículos lujos, drogas duras, groupies, servilismo generalizado hacia ellos, etc.). Lo cierto es que planta sus galones en Reprise y consigue por fin la aparición del disco. Puede ser que ayudase el hecho de que ese mismo año Young entrega Zuma, un L.P de contenido mucho más heterogéneo y vitalista, aunque también colocado entre lo más selecto de su producción.

Cuando Tonight´s The Night llega a manos del público, todo está preparado para que no se lleve a engaño: la carpeta, en un lúgubre blanco y negro, contiene una foto del grupo tocando, con los nombres de cada músico impresos a sus pies. El nombre de Whitten aparece, pero no su imagen: es su fantasma el que puebla el disco. Dentro figura una dedicatoria a Whitten y Berry, "que murieron por el espíritu del rock´n´nroll".

El contenido resulta tan oscuro, o más, que el envoltorio. Denso y claustrofóbico, la sensación que transmite es la de tristeza y desesperanza sin remedio. Este disco no plantea las soluciones, tan sólo muestra la magnitud del problema. En contexto con los otros dos discos de la trilogía, y a la vista del desarrollo posterior de la vida de Young, sabemos que lo relatado en este álbum es una fase de la vida de Neil Young. Al contacto único con Tonight´s The Night, cuesta creer que el autor de este peligroso artefacto, capaz de arrastrarte en un mal día al agujero en el que fue creado, haya sido capaz de continuar con su vida de modo normal.

El tono del disco se construye sobre tres elementos: el primero es la voz de Young, que desafina y se rompe continuamente, pero que permanece embargada por la emoción a lo largo del disco. También destacan las típicas armonías vocales, más imperfectas que en ninguna de sus obras, pero que revelan el compromiso absoluto de los músicos con las canciones de Neil, que a fin de cuentas hablan de los que también eran amigos suyos. Y por último, la Steel Guitar, ese peculiar instrumento de origen hawaiano, que sorprendentemente ha unido su destino al de la música country, y que en unas manos expertas como las de Ben Keith, resuena envolvente y quejumbroso como un lamento surgido de lo más profundo, a lo largo de todo el álbum.

Es la homónima "Tonight´s…" la canción que abre y cierra el L.P, en dos versiones diferentes. Es un estremecido homenaje a la figura de Bruce Berry un hombre trabajador que "tarde en la noche/ cuando la gente se había ido/ cogía mi guitarra/ y cantaba una canción con su voz temblorosa/ que era tan real como largo es el día". Es por eso que "[…] sentí un escalofrío por mi espalda/ cuando cogí el teléfono/ y oí que había muerto/ de un pinchazo en la vena". Hasta Dave Marsh, habitualmente el crítico más duro con Neil Young, reconoce que estos fragmentos le estremecen aún veinte años después de su primera audición.

El substrato elemental del disco se compone de una extraña mutación del blues y de una minimalista recreación del sonido habitual de los discos de Young. La intensidad es progresiva, tanto de la música como de las letras. El Neil de "Speakin´ Out", el segundo corte, intenta reírse y no puede. Para el cuarto tema ("Borrowed Tune"), se ve forzado a robarle a los Rolling Stones la melodía de "Lady Jane" para escribir una canción que duda que le importe a alguien.

La inclusión de "Come On Baby, Let´s Go Downtown", un corte cantado por Whitten en una toma en directo, se debe a lo premonitorio de su letra ("Seguro que estarán vendiendo mierda cuando la luna comienza a levantarse/ Es chungo cuando trapicheas con el tipo/ y la luz brilla en tus ojos"). Después de solicitar el alivio de su amante en una de las mejores baladas de su carrera ("Mellow My Mind") decide utilizar la carretera como escape ("Roll Another Number", en la cual afirma su definitiva desconexión del hippismo de altostanding: "No creo que vuelva a Woodstock en una temporada"), para, partiendo de "Alburquerque" dirigirse a México, donde los rockeros de fama (como Dylan) se refugiaban en anonimato y tequila ("[…] y he estado muriéndome de ganas de estar sólo").

Después de considerar en "New Mama" ficticia su felicidad de padre en un mundo cuya virulenta realidad garantiza sufrimiento a su recién nacido hijo, y de afirmar en "Lookout Joe" (junto con "Borrowed...", la otra canción de estudio no perteneciente a las etílicas sesiones) que los buenos tiempos son aquellos que ya pasaron, en la definitiva "Tired Eyes" relata un asesinato múltiple producido durante un negocio de drogas, y continuamente le solicita a aquellos deseosos de prejuzgar a sus amigos con severidad y desprecio que "por favor, escuchad mi consejo/ abrid los ojos cansados". El retorno de "Tonight´s…", en una toma aún más cruda y emocionante, sirve de cierre a cuarenticinco minutos de una intensidad brutal y desoladora.

Cuando público y crítica acceden por fin a esta extraña obra maestra y a un Young más comunicativo, que ofrece entrevistas en las que explica el proceso creativo de este disco y las circunstancias de los últimos años, se muestran mayoritariamente satisfechos, y comienza la rehabilitación, a partir de un mejor entendimiento de su naturaleza, de los dos anteriores L.Ps. Pero el impacto de "Tonight´s…" y sus hermanos es aún mayor a largo plazo: poco a poco el grado de comprensión de esta trilogía se multiplica. Un análisis desde la perspectiva que da el tiempo transcurrido aumenta las posibilidades de encuadrarlo de modo ajustado dentro de la discografía de Neil Young. También se puede comprobar que el fenómeno de su progresivo crecimiento en el aprecio de la crítica es paralelo al que se produce en el oyente individual, pues estos tres discos son lo que se conoce en inglés por grower, discos que crecen con las escuchas, que se te adhieren poco a poco, que se van abriendo camino paulatinamente a través de ti, hasta encontrar su hueco, anidar en tu interior, y así transformarse en un recurso infalible para acompañar ciertos momentos.

Obras extrañas en su concepción y resultados, marcadas indeleblemente por las circunstancias en que fueron creadas, hoy por hoy resultan esenciales. No sólo para reconstruir y comprender la trayectoria del autor, sino para disfrutar de algo terriblemente escaso: música realmente sincera, prácticamente inalterada en el siempre largo trayecto que va desde sus motivos de inspiración al contacto con el oyente. No es fácil encontrar discos de esta naturaleza. Es por ello que conviene atesorar y conocer aquellos a los que nos es permitido el acceso.

Time Fades Away: https://www.youtube.com/watch?v=Zazy2iJiejQ

On The Beach: https://www.youtube.com/watch?v=tgilCbpCPeA

Tonight's The Night (versión acetato): https://www.youtube.com/watch?v=7iIAUOPa0TY


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